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miércoles, 29 de enero de 2025

¿LA HOMEOPATÍA DEPENDE DE LA DOSIS?

 


¿LAS DILUCIONES HOMEOPÁTICAS SON DOSIS DEPENDIENTE O DOSIS INDEPENDIENTE?

En Homeopatía generalmente se acepta que el efecto terapéutico de una dilución homeopática es dosis independiente. Entendiendo por dosis en el sentido de la Farmacología, el volumen o peso del remedio implicado en la toma entendiendo por remedio la forma farmacéutica con su contenido. En el caso del remedio homeopático se trata del peso o volumen de la solución. (Cabe recordar que, en Homeopatía, la mayoría de los autores consideran dosis a la cualidad de la dilución misma, pero esto lo paso por alto porque no atañe a la pregunta que deseo plantear).

Si bien este tema no ha sido explicitado por los autores clásicos, los modernos en general han, hemos, defendido que lo determinante de la dosis es la toma misma del remedio y la frecuencia de las tomas más que el volumen o el peso del producto administrado.  Y esto es así porque lo que al paciente se le administra es el vehículo de la dilución con una información que no tiene soporte químico. Yo mismo siempre he sostenido esto en mis publicaciones.

Ahora bien, en los últimos años surgieron algunos datos y opiniones que ponen en duda esta afirmación.

Por una parte, se ha afirmado que la dilución homeopática es una nanodosis, significando esto que incluso aquellas diluciones por encima del número de Avogadro, contendrían moléculas del principio activo.

Por otra parte, esto se afirma también a propósito de los productos bioterápicos más recientes, con formulaciones muy especializadas disponibles en el mercado, que contienen diluciones, centesimales o decimales de proteínas purificadas como citocinas, interferones y otras moléculas como prostaglandinas, fragmentos de ácidos nucleicos, factores de crecimiento y otras.

Me estoy refiriendo a líneas de productos que provienen de enfoques inmuno terapéuticos, los cuales se utilizan en tratamientos con diluciones homeopáticas centesimales hahnemannianas y korsakovianas o decimales. A estos bioterápicos llamaremos arbitrariamente BIOTERÁPICOS INMUNO. En los últimos veinte años estos tratamientos están en boga y en las presentaciones de estos productos se suele omitir o no se resalta bastante, el hecho de que contienen diluciones homeopáticas a modo de bioterapia con nosodes.

Y expongo el problema que plantean los bioterápicos porque sus promotores esgrimen que la nanodosis o sea la dilución homeopática de citocinas sería una forma de tratamiento con estas sustancias que evita la dosis alta y sobre todo la administración parenteral, la cual es o puede ser tóxica o por lo menos peligrosa. Las diluciones que emplean de estos productos suelen ser desde 5CH, 15CH, 30CH hasta 200K.

LA DOSIS EN RELACIÓN AL EFECTO

Un asunto decisivo a mi juicio en estos tratamientos es determinar si los efectos terapéuticos son o no son dosis dependiente. Sencillamente, se trata de responder a la pregunta: ¿Tomar el contenido de una cápsula tiene efectos diferentes a ingerir, por ejemplo, el envase entero?

Nunca he conseguido que los ponentes en esas presentaciones me respondieran con algún fundamento. Tengo que pensar que o no lo saben o no están autorizados por la empresa a responder. Una pregunta que formulo con la mejor intención de clarificar y que pide una respuesta con rigor.

Como es sabido, en la investigación farmacológica de un producto químicamente no completamente definido como es el bioterápico, el campo donde el producto investigado es una mezcla de moléculas de gran tamaño, como un extracto vegetal, fúngico, de procedencia animal, proteínas, ácidos nucleicos, etcétera, se propone siempre aclarar si los efectos son dosis dependientes. Hace algunas décadas se utilizaban todavía productos farmacológicos en formas galénicas como tubocurarina, extracto de digital o tintura de opio, por citar algunos ejemplos. Se utilizaron sin cuantificación en peso de sus principios activos y entonces se confiaba la dosificación a la valoración biológica del producto. Así fue como se denominaban unidad gato, unidad conejo o rata a una cantidad que obtuviera una respuesta determinada en estos animales por unidad de peso del animal.

QUÉ ES DOSIS DEPENDIENTE

En la investigación de fármacos, la búsqueda de una relación más o menos lineal entre dosis y efecto es fundamental para atribuirle al fármaco una interacción con el receptor celular. Esta interacción es la garantía de la cualidad farmacológica de la sustancia que se investiga, una verdadera condición de calidad en el mundo de la Farmacología. Esto no se cumple en el campo de las diluciones.

Esto tampoco se cumple exactamente en el campo de las vacunas en las que la respuesta no es lineal cuantitativamente. La respuesta a una vacuna no es doble si se inoculan dos dosis de vacuna.

Aunque esto no significa que los resultados sean los mismos con cualquier cantidad que se administre, simplemente que la relación no es lineal.

DOSIS DEPENDIENTE Y RECEPTORES

¿QUÉ OCURRE ENTONCES CON LOS BIOTERÁPICOS INMUNO?

De ellos se dice que contienen nanopartículas (de citocinas, ácidos nucleicos, factores de crecimiento, etcétera) que son macromoléculas. Se afirma también que su absorción, la de las nanopartículas, se realiza preferentemente por vía sublingual ya que sería la absorción sublingual efectiva y preferente. Esto es razonable ya que las enzimas del tubo digestivo las destruirían.

Pero nada se aclara acerca del  mecanismo de acción de estas nanopartículas.

 

 

 

 

 

domingo, 3 de noviembre de 2019

MÁS SOBRE EL PLACEBO Y LA HOMEOPATÍA


 MÁS SOBRE EL PLACEBO Y LA HOMEOPATÍA



 


Si bien la Farmacología define al placebo en forma de negación, es decir "toda aquella respuesta favorable a una sustancia que no proviene de la acción farmacológica", la Homeopatía no puede sostener lo mismo. Y no puede hacerlo por el propio ser de la Homeopatía, ya que ella misma no produce acción farmacológica.

Siendo que el efecto homeopático no deriva de la acción farmacológica, la Homeopatía debe intentar definirse de otro modo y esto afecta al concepto de placebo.



Desde la perspectiva del farmacólogo, efecto placebo y efecto homeopático pertenecen a la misma categoría, a los fenómenos explicados por el azar. El campo homeopático es, en opinión del farmacólogo sin formación en Homeopatía, una cosa más dentro del campo de los placebos.



Veamos la definición de la Real Academia Española RAE: “Placebo es la sustancia que carece de acción curativa pero produce un efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es un medicamento realmente eficaz; tiene el mismo aspecto, gusto y forma que un medicamento verdadero pero está hecho de productos inertes y sin ningún principio activo”.

Y nos da un ejemplo: suele decirse "es un hipocondríaco y el médico le receta placebos en muchas ocasiones."

Creo yo que esta es una definición del conocimiento profano, fuera del campo médico. Digo esto porque supone que el enfermo toma el placebo “convencido” de que todo irá bien. Y esto es hasta cierto punto redundante ya que se supone que el paciente siempre tiene ese convencimiento.

Pero la definición de la RAE considera que hay sugestión en el mecanismo. Y yo agrego: no hace falta ni tal convencimiento, ni tal sugestión. Los pacientes más descreídos del método placebo suelen responder igualmente bien a él.



Placebo y psicoterapia



Según estas definiciones el placebo estaría en el campo de la psicoterapia, considerada ésta groseramente. Todas las formas de psicoterapia tienen en común la puesta en juego de un factor central cual es la transferencia en la relación terapeuta-paciente.



La función del placebo como actualización de la transferencia en la cura psicoterápica



Freud concibió la transferencia como el modo en el que la mente revive ciertas experiencias relacionadas con vínculos (que han quedado fijadas en nuestro inconsciente en una relación anterior) al interactuar con alguien en el presente. Yo entiendo que el placebo, que es una sustancia inerte, actualiza en cada toma los vínculos que el paciente hace con su médico desde la primera entrevista. Tomando por válido el concepto transferencia, no puede hablarse de “mera sugestión” en la supresión de un síntoma cuando mencionamos el mecanismo del placebo. La desaparición de un síntoma agudo sí puede tildarse de sugestión pero el placebo también puede influir favoreciendo  la evolución de una enfermedad crónica.



La fundamentación de su propia validez, la Homeopatía no la obtiene de la estadística; al menos no por ahora. Este tema lo he tratado en otras entradas del blog y también en mis libros.

El efecto homeopático se sustenta en la respuesta individual y por lo tanto no se afirma en una o varias generalizaciones de series de casos.

De este modo el concepto de placebo en relación con la Homeopatía se define por lo positivo y no por lo negativo. Más claramente, el efecto homeopático se reconoce por lo que es o sea por sus propias características y no por la ausencia de una acción determinada, la farmacológica, como decíamos arriba.



Aparición del efecto placebo durante un tratamiento homeopático



El homeópata se encuentra en muchas ocasiones en su práctica diaria, con la necesidad de pesquisar el posible efecto placebo en un paciente que fue prescrito con tratamiento homeopático y así poder trazar las diferencias entre lo que es propiamente respuesta homeopática y lo que es la respuesta a un placebo. Ello ocurre generalmente cuando el paciente no había sido bien medicado.



Nos encontramos aquí con una dificultad para hacer la distinción. Tanto la respuesta al medicamento homeopático mal indicado (que puede funcionar a modo de placebo) y la respuesta a un placebo prescrito deliberadamente (lo cual es corriente en la práctica del homeópata unicista), constituyen ambos efectos reaccionales aunque de diferente naturaleza según veremos.



Uso la expresión reaccional para designar una respuesta terapéutica mediada por una reacción del organismo en oposición a la respuesta accional que encontramos en el uso de fármacos. Al ser ambos efectos reaccionales, el que proviene del placebo y el proveniente del remedio homeopático, tienen aspectos comunes y para distinguirlos en la práctica se han definido tácticas concretas por numerosos autores. (para ver mi enfoque se puede acudir a "Tratamiento homeopático del enfermo crónico" Ed. Miraguano. Madrid.1986. pág 70 a 78), también en PDF en este blog.



La puesta en marcha de ambas reacciones, en el caso del placebo y en el caso del medicamento homeopático bien indicado es radicalmente diferente:

En el medicamento homeopático es un estímulo físico, en el placebo es un estímulo que a falta de otra palabra debemos llamar psicológico Es decir el organismo-persona que lo recibe le atribuye una entidad, una propiedad y a partir de esto se ponen en marcha un conjunto de cambios funcionales que se relacionan con lo motivacional. Se trata de las expectativas y afectan al campo psíquico para reflejarse en áreas diversas de lo somático: inmunitario, neurovegetativo, neurológico, humoral, reparación inflamatoria, constantes bioquímicas y celulares de la sangre. En suma todo lo que define la homeostasis.



La sospecha de que la respuesta a su tratamiento pueda deberse a un efecto placebo debe estar presente en cada acto de un médico. Y esto es conveniente no para invalidar un tratamiento sino para posicionarse correctamente en cada caso y entender el médico su papel psicoterapéutico, para manejarlo y darle un destino y una finalidad.

Precisamente por las similitudes del mecanismo fisiológico entre reacción homeopática y reacción al placebo es necesario  un cierto rigor metodológico para establecer que un resultado terapéutico se debe a la primera y no a la segunda.



Este rigor por el compromiso con la verdad que tiene todo médico hace que sea de buen proceder agotar las instancias para averiguar qué hay detrás de cada curación, por respeto al paciente, a los colegas y a la práctica homeopática en general, que no debe ser contaminada con dudas.




martes, 12 de marzo de 2019

LA HOMEOPATÍA Y LA MUJER. SÍNDROME DE SENSIBILIDAD CENTRAL


SÍNDROME DE SENSIBILIDAD CENTRAL


Se trata de una nueva denominación para antiguos síntomas que trataron los homeópatas de varias generaciones y que desestimó la medicina académica durante siglos. Eran enfermas que “no tenían nada” pero se quejaban. Y se siguen quejando. La Homeopatía se ha nutrido durante decenios de los síntomas que le aportaron estos pacientes, especialmente estas pacientes.
¿Qué conexión hay entre sensibilidad central por un lado e hipersensibilidad por otro? ¿Se trata simplemente de una diferencia de intensidad o hay cambios cualitativos? No está claro por el momento.
Hace 40 ó 50 años se constataba que muchos de los pacientes que visitaban al médico de cabecera quedaban sin diagnóstico y no se curaban con fármacos; se trataba muchas veces de lo que hoy llamamos Síndrome de sensibilidad central. Hoy el porcentaje es menor porque las consultas son mayoritariamente visitadas por ancianos en los que el problema no radica en la sensibilidad, en ellos prevalece la organicidad.


La psiquiatra Andrea Márquez López Mato ha realizado una valiosa puesta al día del tema como paso previo a una serie de trabajos de investigación clínica y experimental. Conviene echar un vistazo a algunas de sus afirmaciones.
Dice esta autora: El Síndrome de sensibilidad central "se asienta en los conocimientos científicos en el área del dolor, la regulación del eje inmuno neuro-endocrino, la neuro plasticidad cerebral y los mecanismos adaptativos ante estresores ambientales, que constituyen la base fisiopatológica de síndromes como el fibromiálgico, síndrome de fatiga crónica, de sensibilidad química múltiple, de disfunción de articulación témporo mandibular, colon irritable, cistitis intersticial, cefaleas tensionales, migraña, dismenorrea o síndrome de piernas inquietas".
"El dolor sin lesión de la articulación témporo-mandibular, entre otros dentro del síndrome disfuncional, ya que estas enfermedades presentaban características clínicas comunes y respuesta terapéutica a agentes serotoninérgicos o noradrenérgicos (lo que conocemos por antidepresivos), proponiendo como hipótesis la existencia de una disfunción neuroendocrina-inmune (alteraciones de neurotransmisores y hormonas) que establecía un nexo entre todas ellas. Hoy se incluye en este mismo grupo al síndrome de sensibilidad química múltiple.
En 1999, Wessely y cols. incluirían a estas patologías en el término genérico de síndromes somáticos funcionales (SSF), insistiendo en la fuerte asociación que presentan los síntomas somáticos y su despertar por el distrés emocional, presentando todas ellas una serie de elementos comunes. En la actualidad se considera más oportuno el término síndrome de sensibilidad central (SSC)”.
Todas estas patologías comparten la prevalencia femenina, el dolor, el cansancio, los problemas de sueño, la hiperalgesia generalizada y la ausencia de signos de lesión periférica clara. Como sostienen varios autores, entre ellos Meeus, existe una sensibilización central, lo que implica cambios a nivel molecular, químico y funcional en el SNC provocando una amplificación y generalización de dolor y una intensificación de otras sensaciones. Esto se halla en consonancia con la teoría de la neuromatriz de Melzcack, con sus sabias palabras de que "no necesitamos un cuerpo para sentir el cuerpo", explica el dolor del miembro fantasma y el dolor de muñón. También es avalado por los estudios de RMN cerebral funcional donde se corrobora percepción dolorosa más amplia y más difusa y con disminución del umbral para la respuesta.
Es decir que la sensibilización central se puede definir como la "hiperemocionabilidad" de las neuronas del SNC en respuesta a los noci-estímulos periféricos, de manera que hay una respuesta exagerada a un estímulo doloroso normal (hiperalgesia), duración superior de la respuesta a un estímulo corto (dolor persistente), y una respuesta de dolor después de un estímulo normalmente no-nociceptivo, como tocar o frotar (alodinia)”.


Todo esto fue calificado de modos muy diversos durante el siglo XX a lo que hemos aludido en otras entradas del blog (ver La Homeopatía como medicina psicosomática); en las décadas recientes se lo incluye dentro de los trastornos somatomorfos.
Los cuadros clínicos más destacados son Fibromialgia y Síndrome de fatiga crónica, Intestino irritable. A las que habría que agregar la más recientemente descrita Sensibilidad química múltiple. Otras son:
Piernas inquietas
No tolera ruido que hacen otros al comer
Dolor témporo mandibular sin lesión
Prurito anal y vulvar
Proctalgia fugaz
Dolor miofascial
Hiperalgesia
Insomnio
Trocanteritis, bursitis
Acúfeno sin etiología aparente
Boca urente
Ante la ausencia de marcadores válidos para identificar estas entidades nosográficamente se han buscado y se proponen algunos que no siempre se encuentran en estos pacientes.
Marcadores y mecanismos propuestos:
MK-801 es una dibenzocicloheptenimina con antagonismo no-competitivo del receptor NMDA (N-metil-D-aspartato).
Marcadores de inflamación.
Cortisol en sangre.


LA HOMEOPATÍA Y LA MUJER


El médico homeópata con su interés por lo singular fue quien en primer término escuchó estos relatos sin mirar hacia otro sitio y sin atribuirlos a la imaginación o a la simple simulación. Él solamente recogía los síntomas, los que le relataba la enferma y los que él mismo detectaba. Estas pacientes contribuyeron al desarrollo de la Homeopatía enormemente.
La mujer ha sido y es determinante en cualquier enfoque médico psíquico antropológico en el que se implique la individualidad (noción de singularidad en Homeopatía, noción de sujeto en Psicoanálisis) sencillamente porque la mujer muestra una sensibilidad más fina, es capaz de observarse con arrojo, porque tiene más síntomas y tiene menos reticencias en comunicarlos. A estas mujeres nadie les creía hasta hace poco; se decía que simulaban, exageraban el padecimiento o eran histéricas. La histeria por cierto, ya la describían los médicos hipocráticos y siempre se la asoció tanto a la condición femenina que en algunos ámbitos se hablaba indistintamente de histeria y femineidad. Por lo demás el punto de vista androcéntrico tiene por lo menos 6.000 años de antigüedad en Occidente y así cualquier desviación de lo androcéntrico se presentó como una rareza.
Muchos de los que hoy niegan valor a la Homeopatía son los mismos que no aceptan científicamente el padecimiento de estas enfermas. Abrir los ojos para ver...



domingo, 7 de enero de 2018

TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO DEL ENFERMO CRÓNICO



Tratamiento homeopático del enfermo crónico. Ricardo Ancarola
Miraguano Ediciones. Madrid. 1ª Ed. 1986. 2ª Ed. 1990.


La aplicación de la llamada ley de la similitud termina en una prescripción, la prescripción homeopática. Pero el médico es algo más que un prescriptor y la Homeopatía es algo más que una técnica para hallar el medicamento adecuado. La práctica médica homeopática se encuentra con innumerables escollos y la prescripción que parecía más fácil y segura se acompaña a menudo de una respuesta desalentadora.



 Se impone evaluar la evolución del enfermo crónico y establecer unos criterios de curación para conducirse con corrección ante las expectativas del médico y del paciente. Este es uno de los objetivos de este libro.

El enfoque sintético que constituye la Homeopatía tiene que ser racionalmente válido. Esto es una necesidad para que la Homeopatía no quede incluida en el batiburrillo de algunas medicinas alternativas confusas y racionalmente inexplicables. Contribuir a un marco teórico en ese sentido es otro de los objetivos de esta publicación.   

viernes, 29 de diciembre de 2017

PARA UNA MEJOR COMPRENSIÓN DE LOS POLICRESTOS HOMEOPÁTICOS


Para entender los "remedios persona"


Muchos de los síntomas, sobretodo los psíquicos y los generales provienen del tipo sensible y de las observaciones terapéuticas y no de las patogenesias. Dicho de otro modo se encuentran en la materia médica clínica y no en la materia médica pura.

En la materia médica clínica la descripción de cada remedio es producto entonces de la labor médica con muchos enfermos a lo largo de mucho tiempo y con numerosos observadores fiables que son generalmente los médicos homeópatas.
Así es como cada remedio tiene gran cantidad de síntomas y características individuales que surgen de una deliberada fusión; por eso es virtualmente imposible observar en la práctica semejante variedad en el paciente que tenemos delante de nosotros. 
Debemos considerar la descripción del remedio como una idealización, a menudo contradictoria. Así por ejemplo, en tanto hay un medicamento sulphur, hay por otra parte muchos enfermos diferentes que pueden tratarse con sulphur.

 El simple enunciado de un síntoma no es suficientemente aclaratorio del significado de ese síntoma en un enfermo concreto. Pueden darse muchos ejemplos de diferentes formas de: actitud seductora, celos, irritabilidad, autoritarismo, aislamiento, timidez, etcétera, que representan cada uno de ellos una realidad completamente distinta  según de qué persona se trate. De allí surge la necesidad de la modalización.
También hay que tener en cuenta que los celos o la falta de confianza en sí mismo no son iguales en cada remedio, en pulsatilla, en silicea o en lycopodium, en cada uno de ellos el síntoma es una parte de un todo diferente y se expresa de una forma distinta que es necesario detectar.
Teniendo en cuenta que la descripción de un medicamento es una fusión y además una generalización, se impone establecer aquellos elementos mínimos e indispensables que definen el núcleo esencial de estos remedios policrestos con relieves tan peculiares y característicos.
En este artículo me propongo discurrir acerca de ese propósito con algunos de estos remedios.

Por otra parte está la realidad del enfermo que se encuentra frente a nosotros. Esto requiere otro enfoque porque este ser humano es único, no es resultado de fusiones o de idealizaciones, tiene sus propias características como persona, como enfermo, como individualidad.

Si nosotros partimos de la base doctrinaria (digo doctrinaria porque así fue expresada por los clásicos que hicieron doctrina) de que la Naturaleza genera sustancias en esencia semejantes  a individuos sanos y enfermos y esas sustancias curan al individuo correspondiente, entonces la tarea del médico homeópata sería más o menos difícil pero relativamente simple: se trataría de dar con el remedio adecuado y la labor estaría cumplida.
Pero la realidad de la práctica diaria y la necesidad de justificar debidamente todo lo que se afirma nos obligan a discutir esto un poco más.

Aceptar lo anterior supone que habría una esencia en el remedio por un lado y una esencia en el individuo que queremos tratar y curar, por otro; una correspondencia entre ambas esencias aseguraría supuestamente el éxito terapéutico. Esta correspondencia de las esencias es defendida por autores tan diversos como los seguidores del Kent más radical y también por complejistas  que siguen a Paracelso.

En varias publicaciones he expresado mi negativa a aceptar el supuesto de las esencias en una disciplina científica; pienso que los esencialismos son invenciones creadas para demostrar lo que más conviene al que argumenta. Demás está decir que ello está en oposición al pensamiento científico más riguroso y ningún experimentador neutral aceptaría tomar la esencia como premisa válida.
Las esencias son premisas de los campos de la religión y la filosofía pero no de la medicina moderna, aunque sabemos que lo fueron en el pasado.
Sin embargo sí hay que aceptar que en el perfil del remedio (pero no en el del individuo) hay rasgos esenciales ya que el remedio proviene como decía antes de una fusión-generalización, una idealización de las observaciones hechas en muchos individuos.
Pero la presencia de esencias en las personas  es un supuesto no aceptable para una medicina con propósito científico.

En la Antigüedad  los presocráticos se separaron en esencialistas o idealistas como Parménides y Pitágoras y por otro lado los no- esencialistas que como Heráclito pensaron que "lo único permanente es el cambio", negando así la sustancia esencial. La tendencia a pensar que hay una esencia en el hombre proviene seguramente de la afirmación de la individualidad yoica, como incambiable y en última instancia no mortal. Pero aceptar el esencialismo le quita la posibilidad de cambio a un ego que visto así es siempre idéntico a sí mismo.

En general las filosofías idealistas, que se expresan en la biología como vitalistas defienden una concepción que da por supuestas  las esencias; la homeopatía clásica se enmarca entre ellas. Pero esto proviene no sólo de los orígenes de la homeopatía, sus precedentes en la alquimia y el pensamiento iniciático sino del hecho de que esta forma de pensar fue muy extendida y hasta mayoritaria hasta el siglo XIX en toda la humanidad.
Desde entonces las ciencias en general no toman partido en esta discusión pero operan como si no hubiera esencia alguna.

Aun así lo que nos interesa no es tanto si la esencia tiene entidad o no sino qué es lo que determina una concepción u otra. Es decir si existen o no las determinaciones, las fuerzas que llevan a cada individuo a seguir un recorrido más allá de sus decisiones.

En el siglo XX se ha avanzado en este asunto. El pensamiento fue derivando hacia la aceptación de que la libertad del hombre se encuentra restringida, él no hace exactamente lo que quiere aunque su percepción lo lleve a creer en esa dirección. Esos condicionantes son verdaderas determinaciones que pueden tomar la forma de inconscientes, en la lectura psicoanalítica; estructuras supraindividuales en la visión estructuralista. Coincide con la posición de la biología que valora con fuerza creciente al factor genético. 

Curiosamente las antiguas cosmovisiones orientales habían hablado del karma, señalando así a la carga que cada individuo portaba desde sus antepasados, llevándolo al plano moral; se trataba de otro condicionante, quizá el verdaderamente insuperable.

NUCLEO PSICODINAMICO DE LOS POLICRESTOS

Si los policrestos tratan de aprenderse como imágenes estáticas, como contemplando una fotografía tendremos en nuestra memoria un concepto más o menos claro o difuso de un personaje lleno de contradicciones que nos obliga a un trabajo de memorización arduo que no siempre se acompaña del éxito final con el paciente.

Algunos autores han planteado las cosas de modo que tengamos en cuenta que la forma de ser de los policrestos constituye a la vez una individualidad y una enfermedad. Así, habría la enfermedad sulphur, la enfermedad lycopodium, pulsatilla, etc.
Pero esto no es así, no hay una entidad nosológica sulphur, lycopodium, pulsatilla. 
Si consideramos la estructura de carácter de los individuos como formas de resolver el reto vital entonces las cosas quedan más claras.

Pero a qué reto nos estamos refiriendo? El hecho de vivir genera en sí mismo un conflicto derivado de la relación con el mundo exterior, los demás individuos, las cosas, la naturaleza; el proceso de individuación  mismo (hacerse individuo, diferenciarse) enfrenta al humano con el problema de la separación del resto.

Este conflicto se aborda de muchas maneras pero cada individuo irá haciendo suya una manera, la propia. De lo cual se deriva la caracterología de cada quién. Esto queda reflejado en los policrestos que son, más que los otros remedios, verdaderas formas reaccionales en lo psíquico y en lo físico.
Entonces podemos decir que sentirse abandonado y ser demandante de amor es el modo pulsatilla de encarar el problema vital. Ese modo no es perfecto, nunca lo es y por eso no evita el sufrimiento, la tristeza, la pena. Este conjunto de sentimientos, deseos, conductas, es la adaptación que cada uno hace ante el hecho mismo de vivir, ser individuo, tener autonomía vital.

Como acabamos de ver, esta forma de cada uno nunca es perfecta, tiene como consecuencia el padecimiento del sujeto y también de los que lo rodean. Pero aún así se llega a un cierto equilibrio y se consigue una cierta eficacia. Cuando no es así es el cuerpo el que, como segundo paso se expresa con síntomas, al principio funcionales y posteriormente lesionales, lo que muestra que se comprometen los mecanismos más íntimos de regulación: homeostasis, inmunidad, metabolismo, equilibrio hormonal, alteraciones celulares y más adelante se rompen los mecanismos más sofisticados: autoagresión, cambios en la coagulabilidad de la sangre, activación de oncogenes, alteración de la  expresión y la actividad de los neurotransmisores, desequilibrio multifuncional, la locura, y muchos otros procesos.

Entonces podemos comprobar que al cabo de este trayecto nuestro remedio-persona presenta los síntomas más alarmantes y catastróficos, desintegradores de la personalidad y del soma.
Esta es en síntesis la evolución simulada de la aventura vital de un policresto-persona.

Cuando leemos en la materia médica clínica y en el repertorio el conjunto de síntomas en cada remedio, la cantidad y variedad es apabullante y puede despistarnos y hasta confundirnos; esto es muy evidente en el área de los síntomas psíquicos.

Por eso se impone distinguir lo más claramente que podamos en ese conjunto:

a) los elementos del núcleo dinámico que forman la verdadera identidad del remedio.
b) los  síntomas acompañantes pero de gran valor identificativo. No son el núcleo pero provienen de él y se expresan en tanto el individuo se relaciona con la realidad, con los otros, con la aceptación o el rechazo,  con la frustración, etc.
c) los síntomas evolutivos del deterioro vital, de menos valor individualizador ya que casi todos los remedios conducen a unos síntomas que pueden ser comunes. 


miércoles, 29 de noviembre de 2017

FUNDAMENTOS DE TEORÍA HOMEOPÁTICA

Fundamentos de teoría homeopática. Ricardo Ancarola.

Miraguano Ediciones. Madrid 1995

En el ejercicio de la Homeopatía contrastan los éxitos terapéuticos, inesperados algunas veces, con los interrogantes que se abren a la hora de explicarlos científicamente.
La teoría se debate entre el discurso doctrinario que reproduce a los libros clásicos y la praxis empírica que no da respuestas a las preguntas que le surgen a un médico inquieto y culto.
Este libro propone la búsqueda de un marco teórico que no se contradiga con el conocimiento científico y que al mismo tiempo reconozca un espacio para la especulación homeopática.
Se trata de una toma de posición de su autor y está en la línea de dos de sus libros anteriores "Medicina homeopática, crítica y experiencias clínicas" y " Tratamiento homeopático del enfermo crónico".
Es su libro más comprometido y conceptual.

El prólogo pertenece al Dr Arturo Brugger, catedrático de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia.

sábado, 15 de abril de 2017

PATOGENESIAS EN HOMEOPATÍA PDF

Descargar PDF Patogenesias en Homeopatía
https://drive.google.com/file/d/1UNx3tD0l0-Cu3YUw0B331kMz6H1XLjto/view?usp=sharing
https://drive.google.com/file/d/1DU3ps99nZsRnxoWkKsn1FxuOrLFc3qn5/view?usp=sharing
https://drive.google.com/file/d/0B_zeV36urBXnZ3BCZnBVZ1hzZlE/view?usp=sharing&resourcekey=0-F-VDBLVX_kTPBoxHD3SX2w

martes, 4 de abril de 2017

jueves, 29 de diciembre de 2016

NOSODES O BIOTERÁPICOS 1ª PARTE

                      NOSODES O BIOTERÁPICOS

                                  Un breve recorrido 

Después de la fundación de la homeopatía por Hahnemann algunos médicos seguidores del método introdujeron el uso de nosodes (hoy se prefiere la denominación de bioterápicos). Esto es, preparados con materiales biológicos procedentes en algunos casos del mismo paciente, en otros casos de cultivos bacterianos o de tejidos obtenidos de materiales patológicos o fisiológicos.Todos ellos fueron utilizados sobre la noción de la semejanza biológica y no por la patogenesia homeopática.

Dejo de lado que algunos medicamentos tienen su origen en nosodes a los que se los experimentó en forma de patogenesias, y entonces ya no se usaron como nosodes. Es el caso de psorinum, pyrogenium, medorrhinum, entre otros.

Fue el primer intento de utilizar la dilución homeopática a la que se le atribuyeron propiedades dinámicas, más allá de la individualización del paciente-persona y aprovechándola para el tratamiento de estados patológicos en sus aspectos etiopatogénicos y fisiopatológicos.

Todos ellos se basan en dos conceptos de la Homeopatía: la dilución hahnemanniana y la ley de Arndt Schultz para actuar de diferente modo según interese estimular, modular o inhibir.

Estos medicamentos se emplearon en forma unitaria al principio y también en forma de complejos.

Conviene aclarar por qué digo primer intento. Me refiero a lo que podemos llamar el mundo hahnemanniano aun teniendo en cuenta que algunos discípulos de Hahnemann se encaminaron hacia la heterodoxia. Pero antes de Hahnemann ya se había utilizado la dilución con sentido terapéutico en la espagiria con criterios de analogía y no de similitud homeopática. Esta última está vinculada íntimamente a la patogenesia y a la experimentación en el hombre sano.

En las últimas décadas los nuevos nosodes han buscado influir en los mecanismos fisiopatológicos de las enfermedades crónicas a la luz del conocimiento actualizado. Así nos encontramos con los actuales productos provenientes de una gran cantidad de moléculas complejas que se mencionan en esta breve reseña.

  • Surgieron así sistemas como la Homotoxicología en los años 50 del siglo XX según las observaciones de Reckeweg. Este sistema responde a una teorización del enfermar explicado esquemáticamente en el llamado Corte Biológico y conecta con las leyes de Hering de la homeopatía tradicional. Los preparados homotoxicológicos se presentan sobre todo en forma de complejos conteniendo remedios de la materia médica homeopática, organoterápicos, productos de la fermentación de tejidos patológicos y otros. La aportación más importante es el uso de enzimas. Lo comercializan los laboratorios Heel, Soluna y otros.

  • En la década de los 70 el Dr Ernesto Puiggrós desarrolló una línea con prostaglandinas y cultivos de tejidos para el tratamiento de las enfermedades crónicas. Lo denominó Medicina Energético-Biológico-Clínica (M.E.B.C.). Sus bases pueden leerse en su libro Homeopatía avanzada y biología. Miraguano Ediciones. Madrid 1990.

  • En los años 80 los sueros anti órganos: Wiedemann, Serocytoles, Inmunomodulantes homeopáticos, etc. Se trata de diluciones hahnemannianas centesimales o decimales bajas de sueros de mamíferos que contienen anticuerpos anti órganos de otros mamíferos (vacuno, cerdo, caballo).

  • La Microinmunoterapia se apoya sobre todo en el conocimiento de las citocinas, que me parece su referente principal. Utiliza diluciones centesimales de citocinas, ARN, ADN, fragmentos de cuerpos virales, etc. La introducción de esta técnica se produjo en los años 90 cuando se desarrollaron las citocinas que se habían descubierto dos décadas antes.  Este es  un campo que ha cambiado el desarrollo de la Inmunología y que además de su gran extensión promete un progreso extraordinario. El laboratorio Labolife produce estos preparados.