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martes, 16 de diciembre de 2014

LO AGUDO Y LO CRÓNICO EN MEDICINA. SEGUNDA PARTE


                    


                        LOS SISTEMAS DE MEMORIA DEL                                        ORGANISMO



Siendo el tiempo lo que determina lo agudo y lo crónico, en el modo de enfermar es la memoria del organismo la que permite actualizar una determinada información que reside en dicho organismo. Esta información es lo que se aporta al enfermo en el tratamiento del crónico. Es decir hacer duradero el efecto de un tratamiento para ser eficaces en lo crónico y  entre otras cosas para poder conseguir un tratamiento terminable. Si el tratamiento de lo crónico dura indefinidamente entonces resultará que lo estamos tratando como a un agudo.




A. Algunas premisas sobre las que iremos discurriendo.


      a. La memoria no es una facultad exclusivamente psíquica.  Lo es del organismo del cual el psiquismo es una especialización.                   


b.      El tiempo, en lo que concierne al ser humano no es un transcurrir continuo  sino una sucesión de saltos más o menos rítmicos, más o menos cíclicos.


c.       En el padecimiento humano la interacción tiempo-enfermedad arroja por lo menos dos formas visibles.


1)      El episodio, accidental y limitado, lo agudo.


2)      La situación que llamamos enfermedad crónica que conecta con formas permanentes de respuestas o de funcionamiento. A los fines de una medicina dinámica y por lo tanto no mecanicista, la enfermedad crónica abarca la enfermedad que se extiende en el tiempo y también las tendencias del enfermar, lo que conocemos por terreno. Asimismo se incluyen las reiteraciones de episodios agudos del mismo tipo.


B. El terreno como forma típica de enfermar es una realidad muy amplia e imbricada. Aproximémonos a una comprensión del mismo. El terreno no es patología; no lo es en su versión de lesión orgánica ni lo es como patología funcional. El terreno es compatible con la buena salud si entendemos por salud al silencio de los órganos, es más podríamos decir que todos los individuos tienen algún terreno potencialmente patológico y en ese sentido terreno se identifica con individualidad.


C. Materia, energía e información son aportes que pueden transmitirse a un organismo enfermo como formas de tratamiento.


Desde el auge de la química como ciencia moderna, la materia o sea la composición de un preparado, tomó el lugar del “espíritu” que supuestamente habitaba en el remedio. En el siglo XX la interrelación materia-energía dio paso a la idea de que era la información el verdadero portador de un mensaje.


En el último tercio de ese siglo la información deja de considerarse una intermediación para llegar a ser un valor en sí mismo.


Por ejemplo el fármaco porta una información. Como sustancia material que es sale indemne después de dar la información o mensaje en el receptor celular. Si es necesario la energía le es agregada para facilitar la trasmisión de la información. Pero la energía no es el mensaje.


La Homeopatía es considerada hoy día como información pura sin sustrato material. Yo creo que no transmite ninguna forma de energía.




D. Un tratamiento intenta revertir un cuadro patológico. La patología en general puede entenderse como originada por un error de información. Dicho error de información puede tener base genética, tóxica, bacteriana, vírica, etc. Esta falsa información puede afectar al terreno. Otra información corrige y puede curar al terreno o acercarlo a la normalidad. Es el tratamiento eficaz.


En el organismo se generan improntas o registros que determinan posteriormente una actualización. Dicha actualización es una parte de la memoria.


Fisiológicamente hay memoria en la inmunidad cuando por ejemplo el anticuerpo reconoce al antígeno con el que había contactado años atrás y ahora desencadena una reacción mucho más intensa. Y también hay memoria en el sistema nervioso, considerada la totalidad del sistema nervioso es decir también la parte del sistema nervioso que se encuentra en cada órgano y tejido. Hay memoria pues en todo el organismo.



E. 1. Las terapias que curan lo crónico o el terreno son aquellas que trasmiten información que puede quedar registrada, dejan improntas y dan lugar a que el organismo las memorice.


Algunas de estas terapias se declaran competentes y eficaces en lo crónico y en las tendencias que llamamos terreno. Enumeremos algunas.


a.    Reflexoterapias. Acupuntura entre otras.


b.   Homeopatía.


c.   Neuralterapia. A menudo es suficiente una intervención para modificar radicalmente el cuadro crónico.


d. Terapias de intervención psíquica (psicoanálisis, psicoterapias humanistas). Aquí no hay un mensajero, la información es de otro orden.


2. Por su parte otras terapias se caracterizan por su acción puntual.


a.     Farmacología. Aunque se emplea en el crónico el criterio con que se suele emplear es el del agudo, es decir repetir el tratamiento durante el tiempo que dura la enfermedad. (es ilustrativo el tratamiento de la epilepsia con fármacos antiepilépticos. El especialista espera de su tratamiento que la epilepsia quede curada después de administrar los fármacos un período más o menos largo en torno a los cinco años. En realidad lo que espera es que el organismo se adapte y se reordene a la nueva situación sin crisis epilépticas y “aprenda” una nueva situación, o sea que memorice lo que ocurre durante el efecto farmacológico y lo actualice al terminar el tratamiento).


b.      Terapias de reposición, vitaminas, minerales, alimentos, etc.


c.       Cirugía. Aquí conviene recordar que ciertos estímulos quirúrgicos pueden desencadenar procesos que no existían. Por ejemplo se ha observado que la biopsia de testículo aumenta el riesgo de cáncer testicular. La cirugía no es neutra en los fenómenos de la memoria orgánica.


No curan el terreno, no dejan impronta aprovechable terapéuticamente, actúan solamente mientras está presente el estímulo. Y si interviene la memoria en ellos no es controlable ni será en la dirección terapéutica que se busca.


Tenemos entonces  dos formas de intervención. ¿Qué tienen en común los tratamientos de la primera?


La posibilidad de una respuesta activa por parte del organismo, el cual crea su propio itinerario a partir de haber recibido el estímulo. Cuando funcionan favorablemente es porque la memoria del organismo ha funcionado.


Entre las segundas habría que incluir las terapias psíquicas consistentes en la corrección de la conducta o educativas cuando van dirigidas a superar un síntoma.




F. Interesante es la relación tiempo-enfermar en la medicina tradicional china. La acupuntura se declara eficaz en el tratamiento de lo crónico. Interesa tomar el ejemplo de los ciclos temporales a los que me he referido más arriba. En la medicina tradicional china se describen algunos ciclos que permiten relacionar el tiempo con sentimientos, funciones, modos de enfermar y varias categorías más.


a.      Ciclo diario: corresponde a la circulación del fluido energético, no podemos llamarlo de otro modo, a lo largo de los meridianos principales (representa la vida inconsciente, la inmunidad, la vida vegetativa).


b.      Ciclo mensual: corresponde a la circulación por los meridianos de la línea media tu mo y jenn mo (representa la actividad córtico-visceral, la función hipotalámica).


c.       Ciclo anual: se trata de la circulación en los órganos según la ley de los 5 elementos. Cada órgano corresponde a una estación del año, a un sentimiento, a un factor climático, a una función psíquica. (representa las comunicaciones entre los órganos que había descrito Alexis Carrel en la primera mitad del siglo XX y que hoy confirma el hallazgo de las citoquinas cuyo conocimiento descubre un mundo nuevo en la medicina.


Esta inclusión del tiempo en el tratamiento mismo se produce tanto en el agudo como en el crónico lo cual le da a la medicina china un interesante carácter que agrega al tratamiento una dimensión mayor.





viernes, 14 de noviembre de 2014

LO AGUDO Y LO CRÓNICO EN MEDICINA. PRIMERA PARTE

            
           LOS SISTEMAS DE MEMORIA DEL ORGANISMO


  • El problema de la cronicidad en medicina parece que ya no fuera tal. La distinción entre lo agudo y lo crónico casi no se menciona en la enseñanza universitaria.
La cronicidad, que remite a lo prolongado en el tiempo en la visión longitudinal y la reiteración de lo agudo en un corte horizontal parece que queda reducido al problema genético: el individuo lo tiene o no lo tiene. Y así si hay un tratamiento posible éste debe ser genético.
Sobra decir que no fueron así las cosas a lo largo de la historia de la medicina. Pero a esto se responde que la genética es reciente y la inmuno-genética, la fármaco-genética y todos sus derivados se están desarrollando ahora mismo, ya.


  • La idea de terreno que preocupó siempre a los médicos con afán sintetizador desde los hipocráticos en adelante queda reducida a la carga de los cromosomas. La medicina de las especialidades que elude teorizar sobre el asunto sin embargo se enfrenta diariamente a la tarea de resolverlo. Aceptar la cronicidad va en conexión con asumir conceptos que se rechazan por indemostrables. Esto al público puede sorprenderle pero las cosas son así.


  • La farmacología se mueve cómodamente en la enfermedad aguda. Agudo es breve, etimológicamente aguja, en un gráfico indica que sube y baja en poco tiempo. Cuando la enfermedad se prolonga se emplean los mismos medicamentos del agudo pero durante mucho tiempo. Y se espera que lo crónico se cure espontáneamente.


  • Pero cronicidad no significa lo agudo haciéndose permanente, ello sería una ingenuidad. Aunque así es como se tratan muchas infecciones largas o a repetición: con antibióticos durante largas temporadas por dar un ejemplo.


  • Ningún problema práctico como la enfermedad crónica se relaciona tanto con la idea de principio unificador o idea directriz en el funcionamiento biológico.
Estas expresiones nos suenan a metafísica; no son hechos al gusto de la ciencia. Sólo que hace falta querer verlos.
Desde una medicina que solamente valorizara los hechos, la cronicidad sigue siendo inexplicable y sin embargo la tenemos delante de nuestros ojos todos los días. Esto provoca malestar en los enfermos y se quejan por la misma perplejidad que les provoca.