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lunes, 18 de diciembre de 2017

EL ENCAJE DE LA ACUPUNTURA EN LA PRÁCTICA MÉDICA

EL ENCAJE DE LA ACUPUNTURA EN LA PRÁCTICA MÉDICA





1.- A propósito de un artículo publicado en Madrid Médico/junio/nº 109 titulado “Sobre el tratamiento de la neuralgia del trigémino con acupuntura y moxibustión” y firmado por el Dr. JPG, quiero hacer algunos comentarios que pudieran aclarar la cuestión y completarán la información al lector.

El artículo centra sus críticas en otro publicado en la misma revista y firmado por los doctores VMG y LS, y resumía un ensayo clínico que mostraba la utilidad de la acupuntura en una serie de casos de neuralgia de V par y comentaba los resultados de otros autores.

2.- No es mi intención entrar en la controversia acerca de las publicaciones y los ensayos más serios y fiables disponibles, ni el rigor de las comunicaciones.

Estos temas que atañen a la metodología científica suelen ser de alta complejidad y farragosos para el lector de temas médicos generales.

Más allá del dictamen concreto que pudiera emitirse acerca de la eficacia de la acupuntura en esta u otra patología concreta, interesa analizar en general si esta técnica terapéutica tiene razón de ser en el ámbito médico moderno y si tiene encaje en la enseñanza de postgrado.


3.- Es sabido que la acupuntura sita en el contexto de la vasta medicina tradicional china emana de una práctica empírica seguramente milenaria y sedimentada y apoyada por un cuerpo de doctrina no técnico y no científico que incluyen entre otros los conceptos de energía, los canales, la dialéctica inn-yang, la ley de 5 elementos, etc, que están emparentados con el taoísmo y con el budismo chinos. Todo este conocimiento forma parte del patrimonio cultural de la humanidad y en nuestros días no sirve para justificar la acción terapéutica de la acupuntura, pero tiene interés histórico y antropológico, representa un claro exponente de una cultura, de una forma de pensar la enfermedad y sobretodo la salud de forma sintética y que evolucionó, no lo olvidemos desde por lo menos 1000 años antes de nuestra era hasta el siglo XIX.


4.- Con este recuerdo del marco histórico cultural en el que emergió y evolucionó la acupuntura no pretendo en modo alguno reforzar su validación. No obstante conviene no olvidarse,  cuando se habla de conocimiento, de tener en cuenta las circunstancias de su producción. La medicina basada en la evidencia, a la que parece hacer referencia el Dr. PG cuando alude a la Ciencia Médica a menudo es esgrimida como si el hecho experimental, principal fuente de conocimiento fiable, no tuviese también circunstancias históricas, sociales, culturales en suma que lo influyen, condicionan y hasta modifican.

Ya sé que esto parece que fuera irrelevante para determinar la verdadera fiabilidad científica de un procedimiento y que lo importante es el hecho aislado sin artificios y sin sesgos. Pero hay que recordar que este aislamiento del hecho nunca se produce. La intención a priori del científico siempre conduce el experimento e influye en la línea del desarrollo experimental. Esto ocurre aunque no se lo proponga el investigador. Y no digamos los condicionantes sociales y económicos así como el paradigma intelectual imperante en cada momento histórico.

Por esto en la práctica médica puede optarse por líneas más flexibles a la hora de conceder validaciones, enmarcado dentro de la actitud llamada pragmatismo clínico
frente a las posiciones ya clásicas del positivismo duro.

Como ya sabemos, la grandeza del conocimiento científico radica en la posibilidad de ser refutado y no en su supuesta infalibilidad.

Ello produce la aparente paradoja de que lo se afirma por verificación válida hoy, se niega dentro de 10 años. Los anti hipertensivos que se usaban en los años 60 fueron todos reemplazados. Pero no solamente porque los actuales son más útiles sino que se ha demostrado que casi todos eran simples placebos. Hay muchos otros ejemplos.

5.- Frente a esto y volviendo a nuestro tema, la acupuntura expresada como Acupuntura Contemporánea despojada de los aspectos doctrinales y de sus conexiones con otras terapias tradicionales reivindica un lugar dentro de la terapéutica en el momento actual.

Para ello no se necesita argumentar su gran aceptación en las sociedades occidentales ni siquiera su ya clásica recomendación por la Organización Mundial de la Salud, ni tampoco su incorporación a la enseñanza universitaria en centros encumbrados y poco sospechosos. No es necesario todo esto a pesar de ser importante. La ruta debe ser demostrar sus logros con su propia metodología que no puede ser la misma que se lleva a cabo con un fármaco, por buscar un ejemplo comparativo.


6.- Bases para una metodología propia.

Según las comunicaciones de médicos occidentales que practicaron la acupuntura desde mediados del siglo XIX hasta ahora, según la experiencia de los que la utilizamos a diario y también por los datos antiguos de los acupuntores antiguos chinos, japoneses, vietnamitas, etc., el elemento fundamental en torno al cual gira el tratamiento no son ni la energía, ni los canales, ni las interpretaciones más o menos extrañas sino el punto de
acupuntura, verdadero protagonista de esta práctica.

El punto es detectable como una caída de la resistencia eléctrica de la piel en un área pequeña de 1 a 2 mm en torno a la descripción anatómica que nos orienta para detectarlo.

Cada punto tiene no una sino varias, en algunos casos muchas indicaciones terapéuticas. Asimismo cada síndrome, cada síntoma, cada situación con la que se enfrenta el médico debe abordarse con la puntura de varios puntos. La complejidad aumenta si notamos que cada caso puede hacerse desde varios enfoques diagnósticos y terapéuticos.

De todo esto se desprende que sería equivocado pensar que estimulando un punto se produce una acción de manera unidireccional.

Tampoco puede considerarse que la estimulación de un punto produzca una acción principal o terapéutica y otras acciones colaterales no deseadas como ocurre con los fármacos.

Consecuentemente se hace difícil estudiar las acciones de un punto aisladamente tanto sobre el individuo sano como sobre el que padece una dolencia.

Tampoco sería válido afirmar que en acupuntura hubiera un tratamiento único para cada síndrome o enfermedad, como la neuralgia del V par.

Estos aportes deben tenerse en cuenta para construir un método de investigación y de producción de conocimiento fiable en acupuntura, para definir un posible placebo al que oponer una terapéutica dada, etc.

Finalmente, la acupuntura considerada desde las explicaciones tradicionales o desde el conocimiento actual debe considerarse como una terapéutica reaccional, en cierto sentido una reflexoterapia.

Las respuestas al tratamiento difícilmente sean parciales y localizadas. Así podríamos decir que la estimulación de un punto o de un conjunto de puntos ha funcionado como anti tusígeno y lo podíamos comparar con fármacos anti tusígenos, con placebos o con punturas fuera de puntos de acupuntura.

Pero la respuesta global del tratamiento de acupuntura no es mensurable en su totalidad. Casi siempre sólo podemos medir la desaparición de síntomas, la mejoría del estado general, objetivar la reducción de la inflamación, etc.


7.- Inclusión de la Acupuntura en la Formación Médica Continuada.

Finalmente el artículo que comentamos parece aconsejar que la enseñanza de la acupuntura sea excluida de la Formación Médica Continuada porque ”los fundamentos científicos son harto dudosos”, la etiología y la fisiopatología tradicional chinas no pueden equipararse al conocimiento de la medicina occidental y que una de las dos debe necesariamente estar equivocada.

Pues bien, el docente de acupuntura contemporánea se apoya inicialmente en esos conceptos tradicionales, más o menos oscuros pero no ignora que se trata de un conocimiento indemostrable desde el punto de vista de la evidencia metodológica científica. Su actitud es la de exponerla pero no asumirla inequívocamente.
¿Y por qué entonces la desarrolla hasta sus menores detalles? ¿por qué les da tanta importancia a unas descripciones que nada recuerdan al conocimiento que se tiene por válido en los cursos de Medicina de las universidades?.

Como se desprende del apartado anterior los tratamientos con acupuntura se han mostrado beneficiosos algunas veces en forma sintomática otras en forma paliativa, y en muchos casos como seguimiento de afecciones crónicas y también como intervención en las agudas, consiguiendo que los enfermos reduzcan el consumo de fármacos. La terapéutica con acupuntura no puede decirse que sea etiológica o por lo menos nadie puede sostenerlo hoy día. Eso significaría aceptar la existencia de la energía, cuya alteración provocaría la enfermedad y cuya corrección supondría la curación. Conviene recordar aquí que en la Farmacología no abundan los tratamientos propiamente etiológicos. No siendo los antibióticos y similares, algunos quimioterápicos, se hace difícil encontrar drogas que vayan a la causa “última” de la enfermedad. Y ello sin entrar a discutir acerca de la existencia de una causa última en una enfermedad cualquiera. Casi todas son multifactoriales.

La enseñanza de la acupuntura necesita apoyarse en una estructura conceptual y la única que existe ahora mismo es la tradicional y sobre ella se apoyan los datos que se imparten y que se aprenden. Cuando menos esa estructura sirve a modo de regla de mnemotecnia. En todo caso ese conjunto de ideas más o menos estrafalarias y que algunos médicos tanto rechazan, será reemplazado en su momento por otras que respondan a un discurso científico actual y que dé cuenta de estos hechos de modo aceptable y cuando menos tranquilizador para jueces escrupulosos. También los conceptos y el vocabulario científico van cambiando y las explicaciones se van refutando, desde Galeno hasta nuestros días.

En todo caso el trabajo del médico acupuntor se basa en un diagnóstico a la occidental; pero la táctica terapéutica a seguir conviene que emane de ese diagnóstico y también del diagnóstico tradicional chino, que dicho sea de paso es complejo, engorroso y difícil. Es mejor no prescindir de él para que la terapéutica sea completa y tenga en cuenta no solamente la patología del enfermo sino también otros aspectos colaterales, constitucionales, emocionales, estacionales, ambientales, etc.


8.- Entiendo que la práctica de la medicina está basada en las grandes ciencias médicas fundamentales; son imprescindibles esos conocimientos pero también son necesarios otros empíricos, útiles aunque no completamente explicados. Esto es innegable aunque a veces se pretenda ocultar que se utilizan con éxito. Posteriormente, con el tiempo suelen aclararse y justificarse.






  • Ricardo Ancarola Cersosimo
  • Colegiado nº 282823697
  • Registro médicos acupuntores Nº 0242003
  • Médico farmacólogo
  • E-mail ricardoancarola@gmail.com


  • Carta dirigida a Madrid Médico, revista del Colegio de Médicos de Madrid. El año 2009.



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