Translate

lunes, 22 de abril de 2019

INFORME PARA UN MÉDICO QUE BUSCA UNA MEDICINA MEJOR (Madrid, 1990)


INFORME PARA UN MÉDICO QUE BUSCA UNA MEDICINA MEJOR (Madrid, 1990)
Asclepio


Este informe se dirige a todo aquel que con una formación médica tradicional emprende una búsqueda con amplitud de miras y sin ideas preconcebidas que hagan más difícil la comprensión de las cosas.

La ausencia de información y de una legislación lo suficientemente clara y explícita para el público, favorece la confusión y con ello el intrusismo.

Las terapias complementarias parecen ser una opción contraria a la medicina oficial. Pero miremos hacia el pasado, en el que al margen de intereses comerciales se buscaba el restablecimiento del que padece. Y miremos hacia un futuro predecible, cuando la gente, cansada de ser agredida por procedimientos terapéuticos que no respetan la integridad y la naturaleza humana, tienda a buscar aquello que restablezca sin dañar. Veremos que las llamadas "alternativas" son opciones necesarias. La situación ideal a conseguir es que estos profesionales a quienes me dirijo sean razonables y que valoren el progreso científico.

Es importante aceptar que para cada actuación relacionada con la salud, como para cualquier otro campo de acción, hay profesionales con unos conocimientos y una formación: el médico, diplomado universitario, puede llevar a cabo un diagnóstico y una prescripción médica con garantías. El médico naturista es aquel que emplea el método natural, es decir, aquel que se ocupa del tratamiento de las enfermedades respetando la expresión de la naturaleza. No es igual naturista que naturópata, el naturópata es un profesional con una preparación específica no necesariamente universitaria, que está habilitado para actuar como consejero dietético o de otro orden, no como médico.

Los enfermeros y los fisioterapeutas, así como otros profesionales deberían realizar los tratamientos que han sido previamente prescritos por un médico.

 TERAPIAS Y CONCEPTOS

NATURISMO: Es un modo de vida, una manera de prevenir las enfermedades. (Vegetarianismo, vida en consonancia con la naturaleza, etcétera.)
MEDICINA NATURISTA: Es la medicina que respeta la naturaleza del hombre, es decir que favorece el conjunto de mecanismos por los cuales el propio organismo busca restablecer el equilibrio es decir la salud. Creo que debe ser ejercida por persona formadas en medicina, como cualquier  otra forma de medicina.
FITOTERAPIA: La terapia con plantas medicinales. Siempre es "natural" no siempre es naturista.
ACUPUNTURA: Es un sistema complejo, funcional, útil en lo sintomático pero también a menudo consigue ser radical. Respeta la naturaleza.
HOMEOPATÍA: Es la medicina de los semejantes, respeta el método natural.
DIETÉTICA: Fundamental en medicina naturista, es la ciencia de la alimentación como tratamiento.
HELIOTERAPIA: Tratamiento con el sol.
GEOTERAPIA: Tratamiento con arcilla.
HIDROTERAPIA: Tratamiento por el agua.
CINESITERAPIA: Terapia por el movimiento y reposo. Ejercicios, masaje.
Los métodos naturales de acción proceden de las condiciones naturales de vida, reconstituyen e imitan la naturaleza, respetando, favoreciendo y potenciando.

Los grandes agentes de la terapéutica naturista son:
·                  El ayuno / alimento.
·                  El agua.
·                  La luz.
·                  El calor y el frío.
·                  Movimiento / reposo.
·                La fitoterapia.


LA HOMEOPATÍA
 La Homeopatía es una terapéutica basada en la prescripción de sustancias potencialmente capaces de provocar síntomas iguales o parecidos a los que presenta el individuo enfermo. En esta definición está el único elemento distintivo e identificativo de la medicina homeopática: la similitud.

Es una terapéutica, no una medicina propiamente dicha, puesto que lo esencial de su tarea va dirigido al diagnóstico del remedio, pero no teoriza sobre el acto de enfermar ni clasifica las enfermedades, permitiendo al homeópata tener sus propias posiciones filosófico - biológicas que en nada deben influir en el método homeopático.

Medicamentosa, no farmacológica, puesto que se administra a través de una forma farmacéutica medicamentosa definida pero sin propiedades farmacológicas en el sentido corriente.

El remedio se absorbe a través de cualquier membrana permeable para su vehículo, una solución hidroalcohólica y actúa sobre todo el organismo. Aunque la sustancia original de la que procede la tintura madre (el producto original) no tiene una presencia activa en el medicamento y no se puede medir en sangre, es en realidad causante de una modificación física del disolvente. Y este nuevo estado del líquido disolvente producido por la sustancia es lo que provoca el efecto y la reacción terapéutica.

No hay por lo tanto una curva dosis - respuesta ni una dosis mensurable; la respuesta es nula mientras no se administre la dilución y el remedio correctos. El remedio se administra según las necesidades en una situación clínica determinada.

Con respecto a la posología, las diluciones bajas y el cuadro agudo necesitan una frecuencia alta en la administración del remedio. Por su parte el cuadro crónico y las diluciones altas nos indican una frecuencia baja.

El mecanismo reaccional del medicamento homeopático explica la agravación inicial en un tratamiento, lo que se produce a veces, pero al contrario de lo que ocurre con los fármacos, que pueden tener efectos colaterales a dosis terapéuticas y también efectos tóxicos, el remedio homeopático no tiene toxicidad farmacológica. Lo cierto es que puede desarrollar síntomas patogenéticos cuando se administra negligentemente o por automedicación durante mucho tiempo.

El medicamento homeopático requiere la integridad del organismo para desarrollar su acción, y por tanto no reproduce efectos en órgano aislado.

Se prescribe teniendo en cuenta los síntomas y cambios en el comportamiento general, físico y psíquico en un enfermo, debidos a la enfermedad.

Reaccional - no accional: Terapia reaccional es aquella que actúa indirectamente sobre el proceso morboso, ya sea funcional u orgánico y estimula la respuesta del organismo, siendo esta respuesta la que actúa directamente sobre la enfermedad.

Como consecuencia:

·    El estímulo debe ser adecuado tanto cualitativa como cuantitativamente.

·    El estímulo debe ser seguido de ausencia de estímulo.

·    La respuesta para producirse y ser suficiente requiere ciertas condiciones del sujeto:
√  Capacidad de respuesta orgánica.
√  Constitución o tipo sensible (en sentido amplio) adecuados al remedio y que le permiten la reacción curativa.

Consecuencias de lo anterior:

·  El tratamiento homeopático puede actuar modificando el terreno.
·  Puede haber agravación reaccional.
·  La suma de estímulos tiende a anular la respuesta.

El conjunto de hechos que llamamos reacción no es siempre fácilmente observable.

Muy probablemente intervienen en la reacción el eje neuroendocrino y el sistema inmunitario en su sentido más amplio.

Se requiere un tiempo de latencia y a menudo la repetición del estímulo.

La reacción siempre compromete al organismo "in toto" aunque el estímulo provocador sea selectivo, parcial y localizado. Esto responde a las respuestas neuro endocrinas y también a las respuestas inmunitarias clásicas ante el antígeno. Al igual que el antígeno utilizado en las inmunizaciones, el remedio homeopático tiene alto poder inmunígeno y bajo poder patógeno.

La presencia de una reacción ostensible durante el tratamiento sólo indica una buena elección del remedio y una dilución excesivamente alta para comenzar ese tratamiento.

Para desencadenar la reacción, el remedio debe ser elegido en base al mayor número de similitudes, la dilución será correcta y la administración adecuada según el esquema conocido:

Proceso agudo - baja dilución - frecuencia alta (4 ó + veces al día).
Proceso crónico - alta o mediana dilución - frecuencia baja (1 vez al día, 1 vez a la semana, etc).

Todo tratamiento que implique una reacción provoca un cambio en el organismo enfermo y aún en el sano, que supone una alteración más o menos profunda en el conjunto y en su capacidad de respuesta y por lo tanto en la diátesis y en el terreno.

Esto es observable en diversas terapias físicas: masaje, fisioterapia, electroterapia, etcétera.
Para que esta alteración sea objetivable los estímulos deben prolongarse en el tiempo repetitivamente pero el estímulo debe finalmente detenerse.

El tratamiento homeopático individualiza al enfermo y a la enfermedad. Es decir, se trata de una terapia que va dirigida a un ser humano que padece un desequilibrio o enfermedad.

Homeopatizar significa hallar las semejanzas entre un remedio y una persona. Así, los remedios importantes llamados policrestos representan verdaderos tipos humanos. A menudo resulta interesante buscar el remedio - persona como un ejercicio de ingenio y originalidad.
Pero la Homeopatía es sobre todo una terapéutica y sólo en algunos casos concretos debería usarse el remedio similimum (remedio de fondo) en una persona sana.

Esto ocurre cuando con criterio preventivo se emplea dicho remedio en epidemias o casos de alto riesgo de contagio.

La individualización pues tomará en cuenta a un ser humano enfermo. Los dos elementos, enfermo - enfermedad son fundamentales: si la individualización (homeopatización) sólo considera a la enfermedad como generalización, el resultado será el de una Homeopatía limitada, localizada y teñida de pre conceptos alopáticos.

Si la individualización sólo considera al ser humano enfermo sin advertir a la enfermedad, la Homeopatía sólo será una fábula, un juego de frivolidades en el que la modalidad llega a ser más importante que lo modalizado y en la práctica el enfermo se siente bien pero no se cura.

La especificidad del tratamiento homeopático se superpone parcialmente con la individualización. Se refiere concretamente al hecho de que la reacción homeopática se produce sólo con el remedio que guarda similitud con el ser y el estar del paciente. Es decir, el tratamiento es específico en cuanto es individualizado.

Ricardo Ancarola. Madrid, 1990.


martes, 12 de marzo de 2019

LA HOMEOPATÍA Y LA MUJER. SÍNDROME DE SENSIBILIDAD CENTRAL


SÍNDROME DE SENSIBILIDAD CENTRAL


Se trata de una nueva denominación para antiguos síntomas que trataron los homeópatas de varias generaciones y que desestimó la medicina académica durante siglos. Eran enfermas que “no tenían nada” pero se quejaban. Y se siguen quejando. La Homeopatía se ha nutrido durante decenios de los síntomas que le aportaron estos pacientes, especialmente estas pacientes.
¿Qué conexión hay entre sensibilidad central por un lado e hipersensibilidad por otro? ¿Se trata simplemente de una diferencia de intensidad o hay cambios cualitativos? No está claro por el momento.
Hace 40 ó 50 años se constataba que muchos de los pacientes que visitaban al médico de cabecera quedaban sin diagnóstico y no se curaban con fármacos; se trataba muchas veces de lo que hoy llamamos Síndrome de sensibilidad central. Hoy el porcentaje es menor porque las consultas son mayoritariamente visitadas por ancianos en los que el problema no radica en la sensibilidad, en ellos prevalece la organicidad.


La psiquiatra Andrea Márquez López Mato ha realizado una valiosa puesta al día del tema como paso previo a una serie de trabajos de investigación clínica y experimental. Conviene echar un vistazo a algunas de sus afirmaciones.
Dice esta autora: El Síndrome de sensibilidad central "se asienta en los conocimientos científicos en el área del dolor, la regulación del eje inmuno neuro-endocrino, la neuro plasticidad cerebral y los mecanismos adaptativos ante estresores ambientales, que constituyen la base fisiopatológica de síndromes como el fibromiálgico, síndrome de fatiga crónica, de sensibilidad química múltiple, de disfunción de articulación témporo mandibular, colon irritable, cistitis intersticial, cefaleas tensionales, migraña, dismenorrea o síndrome de piernas inquietas".
"El dolor sin lesión de la articulación témporo-mandibular, entre otros dentro del síndrome disfuncional, ya que estas enfermedades presentaban características clínicas comunes y respuesta terapéutica a agentes serotoninérgicos o noradrenérgicos (lo que conocemos por antidepresivos), proponiendo como hipótesis la existencia de una disfunción neuroendocrina-inmune (alteraciones de neurotransmisores y hormonas) que establecía un nexo entre todas ellas. Hoy se incluye en este mismo grupo al síndrome de sensibilidad química múltiple.
En 1999, Wessely y cols. incluirían a estas patologías en el término genérico de síndromes somáticos funcionales (SSF), insistiendo en la fuerte asociación que presentan los síntomas somáticos y su despertar por el distrés emocional, presentando todas ellas una serie de elementos comunes. En la actualidad se considera más oportuno el término síndrome de sensibilidad central (SSC)”.
“Todas estas patologías comparten la prevalencia femenina, el dolor, el cansancio, los problemas de sueño, la hiperalgesia generalizada y la ausencia de signos de lesión periférica clara. Como sostienen varios autores, entre ellos Meeus, existe una sensibilización central, lo que implica cambios a nivel molecular, químico y funcional en el SNC provocando una amplificación y generalización de dolor y una intensificación de otras sensaciones. Esto se halla en consonancia con la teoría de la neuromatriz de Melzcack, con sus sabias palabras de que "no necesitamos un cuerpo para sentir el cuerpo", explica el dolor del miembro fantasma y el dolor de muñón. También es avalado por los estudios de RMN cerebral funcional donde se corrobora percepción dolorosa más amplia y más difusa y con disminución del umbral para la respuesta.
Es decir que la sensibilización central se puede definir como la "hiperemocionabilidad" de las neuronas del SNC en respuesta a los noci-estímulos periféricos, de manera que hay una respuesta exagerada a un estímulo doloroso normal (hiperalgesia), duración superior de la respuesta a un estímulo corto (dolor persistente), y una respuesta de dolor después de un estímulo normalmente no-nociceptivo, como tocar o frotar (alodinia)”.


Todo esto fue calificado de modos muy diversos durante el siglo XX a lo que hemos aludido en otras entradas del blog (ver La Homeopatía como medicina psicosomática); en las décadas recientes se lo incluye dentro de los trastornos somatomorfos.
Los cuadros clínicos más destacados son Fibromialgia y Síndrome de fatiga crónica, Intestino irritable. A las que habría que agregar la más recientemente descrita Sensibilidad química múltiple. Otras son:
Piernas inquietas
No tolera ruido que hacen otros al comer
Dolor témporo mandibular sin lesión
Prurito anal y vulvar
Proctalgia fugaz
Dolor miofascial
Hiperalgesia
Insomnio
Trocanteritis, bursitis
Acúfeno sin etiología aparente
Boca urente
Ante la ausencia de marcadores válidos para identificar estas entidades nosográficamente se han buscado y se proponen algunos que no siempre se encuentran en estos pacientes.
Marcadores y mecanismos propuestos:
MK-801 es una dibenzocicloheptenimina con antagonismo no-competitivo del receptor NMDA (N-metil-D-aspartato).
Marcadores de inflamación.
Cortisol en sangre.


LA HOMEOPATÍA Y LA MUJER


El médico homeópata con su interés por lo singular fue quien en primer término escuchó estos relatos sin mirar hacia otro sitio y sin atribuirlos a la imaginación o a la simple simulación. Él solamente recogía los síntomas, los que le relataba la enferma y los que él mismo detectaba. Estas pacientes contribuyeron al desarrollo de la Homeopatía enormemente.
La mujer ha sido y es determinante en cualquier enfoque médico psíquico antropológico en el que se implique la individualidad (noción de singularidad en Homeopatía, noción de sujeto en Psicoanálisis) sencillamente porque la mujer muestra una sensibilidad más fina, es capaz de observarse con arrojo, porque tiene más síntomas y tiene menos reticencias en comunicarlos. A estas mujeres nadie les creía hasta hace poco; se decía que simulaban, exageraban el padecimiento o eran histéricas. La histeria por cierto, ya la describían los médicos hipocráticos y siempre se la asoció tanto a la condición femenina que en algunos ámbitos se hablaba indistintamente de histeria y femineidad. Por lo demás el punto de vista androcéntrico tiene por lo menos 6.000 años de antigüedad en Occidente y así cualquier desviación de lo androcéntrico se presentó como una rareza.
Muchos de los que hoy niegan valor a la Homeopatía son los mismos que no aceptan científicamente el padecimiento de estas enfermas. Abrir los ojos para ver...



lunes, 18 de febrero de 2019

NEUROCIENCIA, HOMEOPATÍA, SUJETO



 LA REDUCCIÓN DEL SUJETO A CEREBRO



Lo que en Homeopatía es individualidad, realidad singular, irrepetible, en Psicoanálisis es sujeto. La Neurociencia ignora ambos conceptos.

Lo indeterminado de cada cual, lo imprevisible, lo que está sin establecer y sin justificar, que se llama deseo en Psicoanálisis y que recoge la Homeopatía como modalidad sintomática, son negados por la Neurociencia.
Esto no estaría ni mal ni bien si la Neurociencia se quedara en eso y su influencia fuera simplemente la que proviene de la negación. Es decir, la de reconocer que se trata de campos diferentes. El suyo, el neurocientífico, el de la reducción biológica por una parte y por otra el de la singularidad del sujeto, el que produce síntomas desde una ignota posición inimitable e irreproducible.

Pero no es así, no se queda en eso. Sino que extiende sus limitadas conclusiones al ámbito del conocimiento total. Fuera del cerebro todo es Metafísica. Como el yo no existe, no soy yo el que hace, decide, actúa y en última instancia piensa; es mi cerebro.
Las publicaciones actuales, amplificadas por las redes sociales, nos recuerdan permanentemente que cada vez que pensamos, sentimos, deseamos, sufrimos, eso deja una imprimación detectable en el cerebro y de ella queda como testimonio una prueba de imagen, un estudio fisiológico, un documento en suma.

La Neurociencia no se siente cómoda con conceptos como mente, yo, ego, conciencia, sujeto y tampoco con otros como libertad, voluntad, decisión. Y por extensión esa incomodidad alcanza a cualquier estado psíquico: obstinación, terquedad, indecisión y también a las sensaciones, sensación de flotar, de tener la cabeza muy grande, de ser de vidrio, de tener algo vivo en el vientre, de dolor ardiente, de latido, de girar, de garganta seca después de beber, de debilidad al aire libre. Estos estados son puntualmente recogidos por la Homeopatía.

Muy bien, tomamos nota de que no se siente cómoda. Está en su propio ser, en el de la Biología, definir su campo y por lo tanto proyectar su trabajo, su campo de acción en donde sí se debe sentir confortable.
El problema se perfila cuando niega validez a todo aquello que le provoca incomodidad. No sólo es que no opera con lo que le provoca desazón sino que no lo quiere ni ver. O mejor aún, no existe. Se trata de meras notas no generalizables y por lo tanto sin mérito para ser tenidas en cuenta. Están en “las colas” de la curva de Gauss, en el azar, se trata de lo que, si es que existe, lo es por casualidad.

Pues bien, asumimos que decida no trabajar con los conceptos incómodos que quedan fuera del campo de su disciplina. Pero el conflicto proviene del esfuerzo que hacen los científicos para presionar sobre la sociedad, sobre la Administración, los gobiernos, las instituciones, las empresas, etcétera para que todo eso que “no existe” sea separado, descalificado, depurado  en suma.

Sepan estos señores que la parte de sí mismos que adopta estas actitudes propias es su individualidad con sus modalidades, su sujeto, su libertad, su decisión. Y su decisión se cimenta en su propio deseo de eliminar todo aquello que no se aviene a sus teorizaciones. No es su cerebro el que decide, claro está. Su cerebro es el campo donde se repercuten y se observan sus maquinaciones justas o injustas pero, en todo caso, interesadas. El cerebro es el lugar físico, el campo de operaciones, pero no donde se toman las decisiones. El cerebro no decide, señores, son ustedes.
Del mismo modo que cuando toso soy yo el que tose y no son mis bronquios ni mis pulmones los que tosen. Se parece a la anécdota de aquel señor desconsiderado al que le recriminaban porque en las reuniones a las que acudía el ambiente se ponía maloliente. Un día dijo en su descargo: No soy yo, es mi ano.

Los que nos aturden diariamente con sus noticias neurocientíficas mostrándonos qué pasa con el cerebro cuando odiamos, cuando pasamos hambre, cuando nos enamoramos, en realidad nos están invitando a que miremos un electrocardiograma, o nos tomemos la tensión arterial o midamos el cortisol en sangre. No nos están mostrando la luna, nos están mostrando el dedo que la señala.

Consecuencias éticas y morales

La imagen del dedo y la luna nos muestra claramente las consecuencias gnoseológicas del problema, es decir lo que atañe al conocimiento mismo y su validación, su evidencia. Un sesgo es hablar de una cosa señalando otra.
Pero más importante todavía son las consecuencias éticas de este malentendido. Si fuera el cerebro el que decide, habla, piensa, ejecuta entonces el sujeto queda relevado de cualquier responsabilidad. Está determinado de la manera más dura e inapelable por lo biológico.

¿Y entonces? 
No, señor juez, no he sido yo fue mi cerebro.

domingo, 3 de febrero de 2019

LOS PERIODISTAS DEBEN PEDIR PERDÓN A LOS HOMEÓPATAS


LOS PERIODISTAS Y COMUNICADORES DEBEN PEDIR PERDÓN




En este tedioso debate que se está produciendo en la sociedad española acerca de la actitud del gobierno del Estado sobre lo que llama las “pseudociencias” y que no es más que las medicinas complementarias expresadas en clave de denuesto, quiero expresar una opinión más.

Para facilitar su tarea de denigrar y descalificar a estas prácticas y saberes se emplea la táctica de considerarlas como un conjunto homogéneo. Y así haciendo gala de un desconocimiento que deja en ridículo a los gobernantes, éstos hacen aparecer juntas a disciplinas regladas, de gran tradición como la Homeopatía, la Acupuntura, la Fitoterapia, la Terapia Neural con procedimientos con piedras, imanes, aromas, ángeloterapia, diagnóstico astrológico y también imposición de manos, terapia sacrocraneal, por poner unos pocos ejemplos.

Las terapias complementarias aparecen en las encuestas más recientes como recurso al que acuden los usuarios más diversos de tal forma que ellas abarcan transversalmente a toda la sociedad española. Se trata de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Abarcan ambos géneros pero con predominio femenino. A todas las clases sociales, el perfil del usuario medio es mujer, de 37 años, culta, con estudios superiores y buen poder adquisitivo. Y a todas las regiones y comunidades del Estado.

El mensaje es simple y contundente. Se dice que el usuario de estas técnicas terapéuticas es estafado sistemáticamente, los resultados son fruto del efecto placebo y estas prácticas son peligrosas porque el enfermo se sustrae al alcance de la medicina oficial. Y por cierto, el usuario persiste en el error a pesar de las advertencias.

En España el Estado confía la medicina mayoritariamente a la Seguridad Social y las medicinas heterodoxas en cambio están en el ámbito de la medicina privada, que no deja de ser una iniciativa de la sociedad. Pero en los últimos años la enseñanza de la Homeopatía y de la Acupuntura llegó a los médicos de la SS y en ciertas condiciones prescribían medicamentos homeopáticos y en algunos servicios médicos se trataba el dolor con Acupuntura. Todo ello de modo extraoficial pero tolerado por la Administración.

El conflicto es múltiple. Cruce de intereses con las farmacéuticas que no admiten que se les cercene una parte de su pastel pero también los médicos más tradicionales que se sienten discutidos por un público que busca tratamientos heterodoxos ante la ingente prescripción de fármacos, muchos de ellos tan inútiles o más que el mismo placebo. Placebo al que aluden cuando tratan de explicar los éxitos de las terapias complementarias.

La guerra de descalificaciones comenzó cuando el gobierno del estado atendió a las solicitudes, reiteradas en los últimos años de grupos de presión autodenominados escépticos que reclamaban en principio que se retirase la enseñanza de estas disciplinas de las universidades. Esta formación se venía realizando en los últimos años desde algunas cátedras con docentes más abiertos y permisivos de lo habitual.

Pero si hay que elegir lo más indecoroso en todo esto es el papel de los medios de comunicación y más concretamente de los periodistas y tertulianos de las muchísimas mesas redondas que se emiten por radio y televisión y las publicaciones en periódicos y revistas. Lejos de tratar el tema con alguna intención esclarecedora se lanzaron unánimemente a repetir las consignas de los ministerios de Salud y de Ciencia en forma de discurso organizado, sin tamices, sin imaginación, sin el menor espíritu crítico.

El resultado de todo esto fue que los profesionales médicos especializados en estas prácticas hemos sido vapuleados hasta la náusea.

Los periodistas viven en esta sociedad y es imposible que no tuvieran a mano el testimonio o la noticia de familiares o amigos de los que acuden a nuestras consultas y se benefician de nuestros tratamientos. Imposible. Cualquiera de nosotros tiene pacientes de las más diversas clases sociales, desde hace decenios. Algunos son profesionales que nos han confiado a sus hijos, gente del mundo del arte que acuden a nosotros, científicos que nos traen a sus padres, empresarios, funcionarios, empleados, operarios, estudiantes universitarios. Son personas con criterio, no se trata de ignorantes que se embarcan en cualquier aventura ni desesperados por su salud. Son personas que eligen, que están acostumbrados a ejercer su libertad, que tienen criterios propios por lo general.

Los medios de comunicación en su conjunto, muchos de ellos hipotecados y subvencionados se plegaron dócilmente a esta campaña. A poco que se asista a los programas de radio y televisión en que se debaten temas de actualidad se detecta el alineamiento en bloques descaradamente definidos que defienden sin tapujos los intereses de los medios de comunicación respectivos. No hay comentaristas independientes y si alguno de ellos se revelara con criterios individuales, nadie lo invitaría al programa respectivo. Ya ocurrió con algunos de ellos.

Los periodistas en ese escenario no tratan propiamente un tema, más bien el tema es el encono con que discuten. En realidad el “atractivo” de esos programas es ver cómo se enfrentan, gritan, se burlan, se quejan del otro. No hay tema porque raramente se oye un discurso claro, como no sea la provocación y el enfrentamiento.

Pero desde que comenzó la cruzada que emprendió el gobierno español (un gobierno socialdemócrata apoyado por otro partido populista de izquierdas y otros independentistas catalanes y vascos) la actitud fue unánime de entrada. Un presentador de un programa de radio de la tarde que se atrevió a decir que conocía usuarios que se beneficiaban de la Homeopatía y la Acupuntura, tuvo que rectificar al día siguiente al haber sido llamado al orden. Una popular presentadora de línea plural se mostraba reticente y dejaba hablar a sus invitados, todos ellos claramente aleccionados sin intervenir ella, sin hablar. Parece claro que el gobierno tiene la firme determinación de señalarle el camino a la Unión Europea acerca de cómo salir de la influencia social de estas medicinas espurias e impresentables, las complementarias. Quiere liderar. La UE le ha vuelto a recordar que los homeopáticos son medicamentos con lo que ello conlleva. Y como ha ocurrido otras veces ante una causa de interés de Estado le ha pedido a los medios de comunicación que colaboren. El partido Ciudadanos, liberal y de centro-derecha fue el que en primer lugar se hizo oír contra las “pseudociencias”; posteriormente llamó a silencio al reflexionar sobre el posible coste electoral que le supondría.

¿Hay periodistas independientes, que defiendan su posición honestamente, aunque esta fuera contraria a lo que nosotros defendemos? Si fuera así ¿son capaces de tratar el tema sin temor? Pocas voces he oído como la del humorista Javier Cansado quien hablando en primera persona del singular expresó sus opiniones desde la modestia del paciente que quiere que lo dejen en paz y le permitan elegir.

martes, 25 de diciembre de 2018

SÍNTOMAS EN HOMEOPATÍA: BAJA AUTOESTIMA

BUSCANDO LA SEGURIDAD PERSONAL


Los síntomas psíquicos en Homeopatía necesitan de una calificación precisa más que los otros síntomas. Esto es así por la gran cantidad de palabras disponibles para designar cada situación y también porque se prestan a muy diversas interpretaciones por parte del paciente, de los familiares y también del médico que recibe el caso (ver entradas "El lenguaje médico y su relación con la Homeopatía" y también "El enfermo psíquico. Enfoque de semiología homeopática").


Y hablando de nuestro tema de hoy, mucha gente piensa que si resolviera sus problemas de baja autoestima su vida sería más fácil y placentera y toman como referencia a otras personas de su entorno que parecen seguras, autónomas y eficaces.

Baja autoestima, rasgo de carácter o también estado episódico en la vida de una persona, suele encontrarse en el Repertorio homeopático  como falta de confianza en sí mismo (también se lo encuentra como cauto, prudente, acobardado, pusilánime, etc). Tiende a usarse excesivamente por el público y no siempre adecuadamente teniendo en cuenta lo que necesita recoger el médico en su interrogatorio.

Cabe decir que la autoconfianza es factorial, como la inteligencia. Hay personas muy inseguras para los deportes y otras para las matemáticas. Por eso pensar que todo se arregla con un yo potente no solamente es un equívoco, además suele ser causa de sufrimiento. Recordemos que cuanto más fuertes son las potencias egoicas, la frustración y la intolerancia a la contradicción suelen ser también insoportables. 

Lo hallamos en el Repertorio principalmente con estos remedios: ANACARDIUM, aurum metallicum, baryta carbonica, bryonia, china, kalium carbonicum, lac caninum, lycopodium, pulsatilla, silicea, por citar solamente algunos destacados.

Diferente es timidez aunque tenga cosas en común. Hay personas muy tímidas que son bastante seguras de sí mismas. Por el contrario los hay muy sociables y hasta dicharacheros pero con poca autoconfianza.
También se suele designar erróneamente como baja autoestima cuando se quiere calificar autoperfeccionismo, crítico consigo mismo, auto reproches, culpabilidad. El niño se queja: "nunca lo haré bien" y su madre lo califica "tiene baja autoestima" cuando en realidad puede tratarse de fuerte autoexigencia. Y esta presión sobre sí mismo que ejerce el niño es reflejo de una alta valoración de sí mismo introyectada que lo lleva a quejarse amargamente de que su triunfo no se produzca siempre como él espera, que es de modo rápido y rutilante. En este caso deberíamos calificar: vanidoso, altivo, arrogante, deseo de adulación.

A veces se relaciona con no ser reconocido por los demás tanto como él cree que son sus merecimientos. En este caso el médico puede confundirse si sólo escucha el relato de los padres y suele considerar como baja autoestima lo que es  egocentrismo y hasta un narcisismo fuerte pero encubierto. Habría que buscar más bien egoísmo. Y como es obvio se trata de algo muy diferente a falta de autoconfianza. Alguien podrá decir que algunos ególatras encubren una baja confianza en sí mismos, pero eso no deja de ser una interpretación y hay que recordar que la Homeopatía trata siempre de lo que se observa y no tanto de lo que se interpreta.

A menudo hallamos un niño algo torpe físicamente, comete errores de precisión en los movimientos, es lento, no ejecuta con presteza. Todo esto no es baja autoestima desde luego a pesar de que sus padres lo traduzcan como tal.

Tema de moda donde los haya, la autoestima es hoy un valor que la gente rescata y defiende y allí están los múltiples libros de autoayuda tan exitosos actualmente. A mí me parece que es una sobrevaloración en primer lugar de la palabra. Y por otra parte una autoestima excesiva suele ser causa de dolor más que de felicidad. Para el que la padece y para su entorno. En el trasfondo del que busca rescatar la autoestima está el miedo, que puede ser a todo pero especialmente al fracaso, a enfrentarse a la vida, a tomar decisiones, a que lo rechacen.

Finalmente abordemos las diferentes formas de falta de confianza en sí mismo que pueden detectarse en cada uno de los remedios mencionados al comienzo de esta nota.

Anacardium orientale: Confusión e indecisión. Irresoluto también puede designarse poniendo el acento en la falta de voluntad. Pero en anacardium hay que anotar ambivalencia como si tuviera más de una voluntad. Al que lo observa le parece contradictorio (que nada tiene que ver con tendencia a contradecir, por supuesto). En anacardium la falta de autoconfianza emana del embotamiento mental y de la desmemoria.
Aurum metallicum: En aurum la falta de confianza en sí mismo no destaca como síntoma principal dentro del cuadro global. Es consecuencia de la culpabilización, los autorreproches, los remordimientos. En el estado melancólico, las ideas y los intentos más o menos permanentes de quitarse la vida, la agresividad y el sentimiento de ofensa que le infringen juegan un rol protagónico.
Baryta carbonica: También aquí nos encontramos con la escasa memoria y la dificultad para decidir. Remedio de niños y de ancianos sobretodo. En él debemos valorar la inteligencia escasa que le dificulta la comprensión y el temor a equivocarse.
Bryonia: El abatimiento, la confusión y la irritabilidad nos muestra una forma de estar. Quiere estar solo con su confusión y su apatía. Deseo variable y caprichoso. La confianza en sí mismo, bajísima, se encuentra en un segundo plano.
China: También apatía y deseo de estar solo en su abatimiento. Reprocha a los que lo rodean, cólera fácil, rencor, rabia. Acobardado. Para distinguirlo de Bryonia a menudo hay que acudir a los síntomas generales y locales.
Kalium carbonicum: En el origen de su perfil está la debilidad física y desde aquí se encadenan los grandes síntomas mentales de kalium carbonicum siempre muy preocupado de que los demás noten sus dificultades: hipersensibilidad, deseo de compañía, se sobresalta, asustadizo, tiene ansiedad, gruñón. Déficit cognitivo, poca memoria, se concentra mal, se equivoca las palabras.
Lac caninum: Se cree incapaz de cumplir con su trabajo, con sus obligaciones. Que no podrá alcanzar el éxito. Gran producción imaginativa con miedos y terrores a la oscuridad, a las serpientes. Miedo de estar sola. Mala memoria y déficit de concentración. La contradición lo enfurece. Trastornos por la anticipación.
Lycopodium: Un remedio fundamental cuando se acompañan cobardía y autoritarismo, arrogante, presuntuoso. Inseguridad en el plano físico al tener escasa musculatura pero sobretodo inseguridad acerca de la autoridad: trata bien al superior y se ensaña con el subordinado. Mal carácter. Deseo de compañía. Mala memoria para las palabras.
Pulsatilla: Su mundo emocional es predominante. Lleno de miedos a menudo irracionales , triste y con gran capacidad para amar, esto último lo llena de dudas. Y su escasa confianza en sí mismo se vincula al amor, a la pérdida, a la posibilidad siempre presente de ser abandonado.
Silicea: Aunque a menudo nos encontramos con una persona muy inteligente, es profundamente inseguro. Poca autoconfianza y gran timidez. Miedo a comparecer en público, ansiedad por el futuro y baja autoestima con culpabilización y reproches sobre lo que hizo. Es su juez más crítico y hasta cruel. No permitirá el consuelo y no admite que lo contradigan. Destacan la obstinación y hasta la terquedad.

.