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viernes, 22 de noviembre de 2019

LA SIMILITUD QUE NO ES LEY





La similitud no siempre se cumple por eso no conviene llamarla ley.

Esta afirmación que puede impactar nos remite inmediatamente a estudiar las fuertes vinculaciones entre similitud y patogenesia.
Pido permiso al lector para citar algunos párrafos de mis publicaciones anteriores sobre este tema:

“Similitud y patogenesia se desarrollaron juntas, se limitan entre sí y se justifican mutuamente. No pueden existir una sin la otra en Homeopatía. Cuando se expone la similitud surge la pregunta: ¿semejante a qué cosa? Y la respuesta: Semejante a la patogenesia.
¿Y la patogenesia para qué? Para poder establecer la similitud.” (Fundamentos de teoría homeopática, 1995)
Esto significa que la similitud como terapéutica, como tratamiento exitoso, sólo se cumple si hay un tipo sensible al que aplicárselo. No siendo así, no se cumple. Por eso yo he preferido hablar de Principio de similitud, no de ley. La ley es lo que se cumple siempre, principio en cambio es un punto de partida.
Es decir, los dos términos de la similitud son, por una parte, el cuadro clínico que padece el enfermo que acude al homeópata y, por otra parte, ¿por otra parte qué?

¿En el otro término está la “enfermedad” provocada por el medicamento si éste es tóxico? ¿O el cuadro sindrómico que presentan algunos sujetos de la experimentación patogenética?
Esto en su momento fue muy importante para Hahnemann cuando leyó los síntomas atribuidos a la quina y lo llevó a padecer una auto intoxicación cuando se la administró así mismo.

Si leemos una Farmacología de prestigio, Goodman & Gilman,1996, vemos que la quinina es un antitérmico poderoso que no se emplea como tal porque tiene fuerte toxicidad relativa. Y por otra parte es un antipalúdico supresivo de poco uso actualmente salvo para el paludismo por plasmodio falciparum. 
El cinconismo, la intoxicación por cinchona (quina) en su forma leve es un cuadro de acúfenos, cefaleas, náuseas, perturbaciones visuales (y en su forma más grave visión borrosa, diplopía, hemeralopía, midriasis, lesión del nervio óptico, ceguera). Y afirma claramente que cuando dosis pequeñas de quinina, el alcaloide principal de la cinchona, ocasionan manifestaciones tóxicas, siempre se produce en personas hipersensibles al medicamento. Nótese que no dice alergia, dice hipersensibilidad. 
Cuando está presente esta hipersensibilidad a veces basta una sola dosis de quinina para provocar fiebre, síntomas gástricos, hiperemia, erupciones cutáneas, prurito y a veces asma y hemoglobinuria. Podemos entender esta sintomatología en personas hipersensibles como una verdadera patogenesia con el remedio sin diluír.

Lo cual nos lleva a suponer que el mismo Hahnemann era un tipo sensible para cinchona ya que él respondió positivamente en la experimentación.

Vamos ahora a una referencia más actual. En el blog del Dr. Gabriel Hernán Gebauer, de 2001, este médico y filósofo chileno elabora un sesudo estudio epistemológico sobre el tema de la similitud que invito a leer: http://www.homeoint.org/books3/semejantes/03.htm?fbclid=IwAR0jCVqRkYlt9Yk_j364lEe92GZ0IDPAfLOBlqm8QCcROrafyJqtFe6A7-Y

En esta nota refuta a Carrol Dunham, Karl Stauffer, Henry Duprat y a mí mismo. Y me atribuye lo siguiente:
Ricardo Ancarola (dice): "El principio del similar puede formularse así: El similar cura al similar, o sea: Las enfermedades pueden curarse con sustancias que provoquen habitualmente síntomas y signos similares a los que provoca la enfermedad." [Ancarola, Ricardo, (1), p. 43.] Se refiere a mi libro Tratamiento homeopático del enfermo crónico, publicado en Madrid en 1986.
Y me critica que yo no me percate de que el remedio homeopático solamente cura cuando el enfermo es un sujeto sensible como lo muestra el hecho de que los síntomas patogenésicos surgen en los tipos sensibles y no con todos los sujetos de la experimentación.
Lamento que este autor leyera de toda mi obra tan poca cosa.

Esa definición que yo doy es el punto de partida para reflexión sobre la similitud en Medicina que hice entre 1984 y 1995.
Escribí en 1986: “Muchos años después de Hipócrates, que había adelantado la curación con similares, Hahnemann vuelve a plantear el tema de los similares en terapéutica pero sobre la base de la confección de la patogenesia, que constituye una verdadera investigación previa”.

Para corregir este supuesto olvido mío, Gebauer más adelante hace una reformulación de la ley de los semejantes:
"Para toda sustancia, -sea de origen mineral, vegetal o animal, si se trata de una especie natural, como para toda sustancia artificial (o sintética)-, si la sustancia tiene la capacidad de producir una enfermedad característica, cuya única expresión la constituye un conjunto específico o estructura de síntomas (y signos), cuando es ingerida a dosis ponderables o atenuadas, por cualquier ser humano sano sensible; entonces esa sustancia tiene también la capacidad de hacer desaparecer la enfermedad característica que se expresa por un conjunto similarmente específico o estructura de síntomas (y signos), cuando está presente en cualquier ser humano enfermo, ya sea de manera espontánea o provocada, al ser ingerida en forma atenuada".

A modo de respuesta me remito a mi publicación de 1995, seis años anterior a la suya:
“La similitud está más o menos fuertemente ligada a la individualización. Se puede afirmar que cuando la similitud se establece entre el cuadro clínico y el cuadro patogenésico experimental, la individualización es máxima. Por el contrario, la individualización es mínima cuando la similitud se hace entre el cuadro clínico y el toxicológico”.
Y esto se explica con facilidad, la intoxicación abarca a todos los sujetos que contactaron con el tóxico. En cambio, los síntomas patogenéticos sólo los desarrolla el hipersensible, que no es más que el tipo sensible.

En resumen, no hay similitud sin patogenesia y viceversa. “Sin patogenesia la similitud es una mera superchería. Con patogenesia, la similitud puede ser una teoría terapéutica”.

Siempre he tratado de desarrollar este tema con actitud acorde al tiempo en que vivo, por entonces finales del siglo XX y ahora en 2019 y no con estilo decimonónico en aras de la claridad.

domingo, 3 de noviembre de 2019

MÁS SOBRE EL PLACEBO Y LA HOMEOPATÍA


 MÁS SOBRE EL PLACEBO Y LA HOMEOPATÍA



 


Si bien la Farmacología define al placebo en forma de negación, es decir "toda aquella respuesta favorable a una sustancia que no proviene de la acción farmacológica", la Homeopatía no puede sostener lo mismo. Y no puede hacerlo por el propio ser de la Homeopatía, ya que ella misma no produce acción farmacológica.

Siendo que el efecto homeopático no deriva de la acción farmacológica, la Homeopatía debe intentar definirse de otro modo y esto afecta al concepto de placebo.



Desde la perspectiva del farmacólogo, efecto placebo y efecto homeopático pertenecen a la misma categoría, a los fenómenos explicados por el azar. El campo homeopático es, en opinión del farmacólogo sin formación en Homeopatía, una cosa más dentro del campo de los placebos.



Veamos la definición de la Real Academia Española RAE: “Placebo es la sustancia que carece de acción curativa pero produce un efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es un medicamento realmente eficaz; tiene el mismo aspecto, gusto y forma que un medicamento verdadero pero está hecho de productos inertes y sin ningún principio activo”.

Y nos da un ejemplo: suele decirse "es un hipocondríaco y el médico le receta placebos en muchas ocasiones."

Creo yo que esta es una definición del conocimiento profano, fuera del campo médico. Digo esto porque supone que el enfermo toma el placebo “convencido” de que todo irá bien. Y esto es hasta cierto punto redundante ya que se supone que el paciente siempre tiene ese convencimiento.

Pero la definición de la RAE considera que hay sugestión en el mecanismo. Y yo agrego: no hace falta ni tal convencimiento, ni tal sugestión. Los pacientes más descreídos del método placebo suelen responder igualmente bien a él.



Placebo y psicoterapia



Según estas definiciones el placebo estaría en el campo de la psicoterapia, considerada ésta groseramente. Todas las formas de psicoterapia tienen en común la puesta en juego de un factor central cual es la transferencia en la relación terapeuta-paciente.



La toma del placebo como actualización de la transferencia en la cura psicoterápica



Freud concibió la transferencia como el modo en el que la mente revive ciertas experiencias relacionadas con vínculos (que han quedado fijadas en nuestro inconsciente en una relación anterior) al interactuar con alguien en el presente. El placebo, que es una sustancia inerte, actualiza en cada toma los vínculos que el paciente hace con su médico desde la primera entrevista. Por ello no puede hablarse de “mera sugestión” en la supresión de un síntoma cuando mencionamos el mecanismo del placebo. La desaparición de un síntoma agudo puede tildarse de sugestión pero el placebo puede influir favoreciendo la evolución de una enfermedad crónica.



La fundamentación de su propia validez, la Homeopatía no la obtiene de la estadística; al menos no por ahora. Este tema lo he tratado en otras entradas del blog y también en mis libros.

El efecto homeopático se sustenta en la respuesta individual y por lo tanto no se afirma en una o varias generalizaciones de series de casos.

De este modo el concepto de placebo en Homeopatía se define por lo positivo y no por lo negativo. Más claramente el efecto homeopático se reconoce por lo que es o sea por sus propias características y no por la ausencia de una acción determinada, la farmacológica, como decíamos arriba.



Aparición del efecto placebo durante un tratamiento homeopático



El homeópata se encuentra en muchas ocasiones en su práctica diaria, con la necesidad de pesquisar el posible efecto placebo en un paciente que fue prescrito con tratamiento homeopático y así poder trazar las diferencias entre lo que es propiamente respuesta homeopática y lo que es la respuesta a un placebo. Ello ocurre generalmente cuando el paciente no había sido bien medicado.



Nos encontramos aquí con una dificultad para hacer la distinción. Tanto la respuesta al medicamento homeopático mal indicado (que puede funcionar a modo de placebo) y la respuesta a un placebo prescrito deliberadamente (lo cual es corriente en la práctica del homeópata unicista), constituyen ambos efectos reaccionales aunque de diferente naturaleza según veremos.



Uso la expresión reaccional para designar una respuesta terapéutica mediada por una reacción del organismo en oposición a la respuesta accional que encontramos en el uso de fármacos. Al ser ambos efectos reaccionales, el que proviene del placebo y el proveniente del remedio homeopático, tienen aspectos comunes y para distinguirlos en la práctica se han definido tácticas concretas por numerosos autores. (para ver mi enfoque se puede acudir a "Tratamiento homeopático del enfermo crónico" Ed. Miraguano. Madrid.1986. pág 70 a 78), también en PDF en este blog.



La puesta en marcha de ambas reacciones, en el caso del placebo y en el caso del medicamento homeopático bien indicado es radicalmente diferente:

en el medicamento homeopático es un estímulo físico, en el placebo es un estímulo que a falta de otra palabra debemos llamar psicológico Es decir el organismo-persona que lo recibe le atribuye una entidad, una propiedad y a partir de esto se ponen en marcha un conjunto de cambios funcionales que se relacionan con lo motivacional. Se trata de las expectativas y afectan al campo psíquico para reflejarse en áreas diversas de lo somático: inmunitario, neurovegetativo, neurológico, humoral, reparación inflamatoria, constantes bioquímicas y celulares de la sangre. En suma todo lo que define la homeostasis.



La sospecha de que la respuesta a su tratamiento pueda deberse a un efecto placebo debe estar presente en cada acto de un médico. Y esto es conveniente no para invalidar un tratamiento sino para posicionarse correctamente en cada caso y entender el médico su papel psicoterapéutico, para manejarlo y darle un destino y una finalidad.

Precisamente por las similitudes del mecanismo fisiológico entre reacción homeopática y reacción al placebo es que se hace necesario un cierto rigor metodológico para establecer que un resultado terapéutico se debe a la primera y no a la segunda.



Se hace necesario este rigor por el compromiso con la verdad que tiene todo médico y en ese sentido es de buen proceder agotar las instancias para averiguar qué hay detrás de cada curación, por respeto al paciente, a los colegas y a la práctica homeopática en general que no debe ser contaminada con dudas.




miércoles, 9 de octubre de 2019

MEDICINA INTEGRATIVA


CUANDO LO QUE SE INTEGRA SE DIFUMINA

 ¿Qué es lo que se integra en la




Medicina Integrativa?


Medicina Integrativa es una expresión ambigua y al día de hoy resulta polisémica. Parece designar la integración de por lo menos dos visiones de la Medicina.

Buscando ejemplos, se suele afirmar que "nadie practica Homeopatía como única terapia actualmente". Esto parece que es así, aunque algunos homeópatas todavía sostienen que todas las demás terapéuticas ortodoxas y heterodoxas excepto la Homeopatía en su forma más purista, son "supresivas", es decir no cumplen la llamada ley de curación y en última instancia promueven falsas curaciones que no benefician al enfermo. Y muchos de los que lo afirmaban hasta hace poco, ahora lo callan, seguramente porque la realidad impone lo inexorable. La realidad nos muestra que a nadie se le ocurre que al paciente con sepsis haya que negarle antibióticos, al diabético tipo 1 insulina y en la insuficiencia cardíaca usar diuréticos, cardiotónicos o un trasplante de corazón.

DE MODO QUE NO ES DISCUTIBLE QUE HAYA QUE INTEGRAR MEDICINA OFICIAL CON TERAPIAS HETERODOXAS SI ES QUE SE QUIERE SER MÉDICO. Los beneficios de la medicina complementaria son evidentes.

Pero en la necesaria integración de la medicina queda mucho por definir.



Veamos lo que dice Wikipedia que es un referente para la sociedad actual, aunque no me guste:

“Medicina integrativa, conocida también como medicina integrada y salud integrativa, es un concepto que combina la medicina científica con terapias alternativas. Sus practicantes plantean que las enfermedades son desequilibrios, y que el enfoque es restablecer el equilibrio más que combatir la enfermedad. La medicina integrativa descarta el uso de métodos que califica como "invasivos", tanto en diagnóstico como en tratamiento, sustituyéndolos por técnicas alternativas, como la biorresonancia, la homotoxicología, la nutrición integrativa y ortomolecular, la terapia neural, la acupuntura o la terapia floral.”

Como era de esperar, a esta definición le sigue la advertencia de que todo lo alternativo o complementario es inoperante, no resiste la prueba del placebo y todas las cosas que siempre oímos. Dejemos estos argumentos que por reiterados, terminan aburriendo.

Entonces, Medicina Integrativa es la práctica del médico que es ortodoxo pero heterodoxo.

Desde hace más de 40 años soy integrativo entonces.

Soy de los que han practicado varios métodos terapéuticos, creo yo compatibles entre sí: Homeopatía, Homotoxicología, Microinmunoterapia, Acupuntura, Electroacupuntura de Völl, Shiatsu, Terapia Neural, Terapia Celular, Hipnosis, Ozonoterapia, Magnetoterapia, también Quiropraxia. Sin dejar de pedir análisis, interpretar pruebas de imagen y recurrir a todos los medios de diagnóstico tradicionales. Y desde luego la semiología tradicional.

Pero no en cambio Moraterapia, Hidroterapia del colon, terapia Ayurvédica y muchos otros. Me parece prudente que sean más los métodos que no empleo, ya que se describen del orden de 200 técnicas y medicinas tradicionales.

En todo este inmenso mundo práctico y conceptual habría que definirlo todo y por lo menos exigirle a cada uno de estos métodos lo mismo que actualmente se le está exigiendo a la Homeopatía.

Claro que la integración reclamada es la de estos métodos con los de la Medicina Oficial. Sin olvidar que dentro de ella hay una larga lista de fármacos utilizados habitualmente de los que se ignora sus mecanismos de acción y está pendiente la demostración de su valía con cierto grado de fiabilidad. En esto hay que referirlo todo a cuánto hay de verificable en ese conocimiento. Y no hablemos de la Cirugía. Si supieran ustedes qué operaciones se hacían para el cáncer de mama en los años 1960 y 1970 se quedarían perplejos. A las hernias discales se las trataba con laminectomías y las incisiones xifo-pubianas eran corrientes en la laparotomía exploradora. Yo que trabajé como anestesiólogo lo puedo confirmar.

LA HETERODOXIA COMO TRABAJO

En los años 70 en Argentina era muy frecuente que el médico acupuntor fuera también homeópata. Y a menudo también quiropráctico, terapeuta celular y que utilizara la hipnosis.

A finales de esa década encontré en España que algunos médicos, muy pocos, en su consulta privada utilizaban algunos de esos métodos. Desde luego, en un país en que la Medicina estaba -y está- socializada, se trataba de ofrecer métodos que no estuvieran disponibles en la Seguridad Social y que hicieran decidirse al paciente por la medicina privada (“para fármacos ya tengo el seguro…”).

O sea, lo que no estaba en el seguro había que pagarlo. Y actualmente también. Como la Odontología, la Psicoterapia o el Psicoanálisis, por cierto. Y también como el ginecólogo o el urólogo, si es que se busca una revisión anual, o el dermatólogo que nos atenúe el envejecimiento de nuestra piel.

¿Entonces qué es lo que define a los métodos heterodoxos de la Medicina Integrativa? ¿Su condición de no estar cubiertos por el seguro de salud?

¿Está dentro de la integrativa todo lo que encaja en el ejercicio de la medicina privada? ¡Claro que no!

CONDICIONES PARA UNA MEDICINA HETERODOXA

Cuando hice mi viraje desde la medicina hospitalaria, en mi caso Anestesiología y Farmacología Clínica, a las prácticas heterodoxas, mi decisión fue ideológica y ética, no fue una decisión para mejorar económicamente mi vida. Es decir, se trataba de la búsqueda de una síntesis, de una integración. Síntesis que abarca al ser humano vivo, psico-bio, físico-mental, que requería una medicina no analítica, no sintomática, no agresiva, no paternalista con el enfermo, que lo responsabilizara al enfermo en lo que atañe a su salud. Y tenía que ser vitalista necesariamente, enfoque que llamaremos sintético para entendernos (esto entonces era casi novedoso para el público; ahora casi todo el mundo lo entiende después de tanto oírlo). ESTA SÍNTESIS QUE PRESIDE LA MEDICINA HETERODOXA ES OTRA INTEGRACIÓN. La verdadera integración.

¿CÓMO ES LA INTEGRATIVA DE HOY?

Hay varios temas nuevos que ocupan un lugar destacado: Microbiota y probióticos, Microinmunoterapia y otras terapias inmunológicas en diluciones, nutrientes en altas dosis, Spagyria, Fitoterapia Tradicional China y otros.

¿Está presente en estos nuevos temas el enfoque sintético, holístico? Yo creo que no siempre.

¿De dónde emana la dirección y la enseñanza de estas técnicas? De la Industria Farmacéutica en el caso de técnicas medicamentosas igual que en la Homeopatía. Es evidente que los médicos no podemos fabricar los productos. La IF aporta formación accesible, facilita la disponibilidad del producto y por supuesto, impone las condiciones, las pautas y hasta los criterios. Cuando le conviene quita productos de circulación en un país y hasta desaparece una línea de productos por cese de negocio.

Y volviendo a la decisión por parte de los médicos de adoptar la Medicina Integrativa.

¿Sigue siendo la principal motivación del médico actual el anhelo de síntesis, la búsqueda de lo holístico?

No siempre. Muchas veces, no. Y suele tratarse muchas veces de encontrar salidas dentro de la medicina privada. Y esto no ayuda a nuestra reputación.






domingo, 14 de julio de 2019

sábado, 1 de junio de 2019

HOMEÓPATAS E IMPOSTORES


HOMEÓPATAS E IMPOSTORES



Una reflexión para el sábado por la tarde


Una amiga mía, relevante doctora en Ciencias Físicas, se quejaba amargamente de que había tardado mucho en encontrar un electricista que le resolviera un problema en la instalación de su casa. Claro que finalmente dio con el profesional adecuado y quedó todo solucionado. 
Efectivamente hay electricistas instaladores y otros electricistas para las averías pequeñas y todas las profesiones tienen grados de especialización y de experiencia.


Por otra parte, mi amiga que tenía una lesión en el hombro, acudió a una masajista la cual además de aplicarle su tratamiento le aconsejó que tomase un medicamento homeopático indicado en las tendinitis calcificantes. Y me preguntaba acerca de mi opinión sobre ese “tratamiento”. 

A mí se me ocurrió comparar esto con el episodio del electricista.

Yo le pregunté a la experta en Física si ella discutiría acerca de Mecánica con el operario del taller al que lleva su coche a reparar; o si con el electricista que reparó su avería conversaron sobre Electricidad como rama de la Física.


-¡Claro que no! ¡¿cómo se te ocurre?!

-Pues bien, tú quieres que yo cruce opiniones con tu masajista.


Esto es lo que ocurre actualmente con la Homeopatía. Muchos profesionales recomiendan supuestos tratamientos homeopáticos: masajistas, fisioterapeutas, esteticistas, osteópatas, quiroprácticos y otros trabajadores de salud y experimentadores del malestar de la gente. 

A esto llevó la divulgación-vulgarización del uso de los productos homeopáticos, condujo a que el público confundiera la toma del producto con un tratamiento. Y esto en una práctica como la Homeopatía, en la cual el método es por lo menos tan importante como el remedio.


Responsables son las autoridades que permitieron que cualquiera pudiera prescribir pero también quienes han difundido-vulgarizado un conocimiento al que accede todo el mundo porque es supuestamente fácil y de esta guisa casi todos se animan a recetar.

Responsables de esto sin duda son los laboratorios que buscaban prescriptores. Pues ya los tienen.


Y ahora nos quejamos de los escépticos, que se apoyan en este esperpéntico panorama para atacar con iniquidad. Todos somos perjudicados. Pero a los laboratorios les ha explotado el invento en la cara. Y reconozco que no todos los laboratorios son iguales. Claro que no.


lunes, 22 de abril de 2019

INFORME PARA UN MÉDICO QUE BUSCA UNA MEDICINA MEJOR (Madrid, 1990)


INFORME PARA UN MÉDICO QUE BUSCA UNA MEDICINA MEJOR (Madrid, 1990)
Asclepio


Este informe se dirige a todo aquel que con una formación médica tradicional emprende una búsqueda con amplitud de miras y sin ideas preconcebidas que hagan más difícil la comprensión de las cosas.

La ausencia de información y de una legislación lo suficientemente clara y explícita para el público, favorece la confusión y con ello el intrusismo.

Las terapias complementarias parecen ser una opción contraria a la medicina oficial. Pero miremos hacia el pasado, en el que al margen de intereses comerciales se buscaba el restablecimiento del que padece. Y miremos hacia un futuro predecible, cuando la gente, cansada de ser agredida por procedimientos terapéuticos que no respetan la integridad y la naturaleza humana, tienda a buscar aquello que restablezca sin dañar. Veremos que las llamadas "alternativas" son opciones necesarias. La situación ideal a conseguir es que estos profesionales a quienes me dirijo sean razonables y que valoren el progreso científico.

Es importante aceptar que para cada actuación relacionada con la salud, como para cualquier otro campo de acción, hay profesionales con unos conocimientos y una formación: el médico, diplomado universitario, puede llevar a cabo un diagnóstico y una prescripción médica con garantías. El médico naturista es aquel que emplea el método natural, es decir, aquel que se ocupa del tratamiento de las enfermedades respetando la expresión de la naturaleza. No es igual naturista que naturópata, el naturópata es un profesional con una preparación específica no necesariamente universitaria, que está habilitado para actuar como consejero dietético o de otro orden, no como médico.

Los enfermeros y los fisioterapeutas, así como otros profesionales deberían realizar los tratamientos que han sido previamente prescritos por un médico.

 TERAPIAS Y CONCEPTOS

NATURISMO: Es un modo de vida, una manera de prevenir las enfermedades. (Vegetarianismo, vida en consonancia con la naturaleza, etcétera.)
MEDICINA NATURISTA: Es la medicina que respeta la naturaleza del hombre, es decir que favorece el conjunto de mecanismos por los cuales el propio organismo busca restablecer el equilibrio es decir la salud. Creo que debe ser ejercida por persona formadas en medicina, como cualquier  otra forma de medicina.
FITOTERAPIA: La terapia con plantas medicinales. Siempre es "natural" no siempre es naturista.
ACUPUNTURA: Es un sistema complejo, funcional, útil en lo sintomático pero también a menudo consigue ser radical. Respeta la naturaleza.
HOMEOPATÍA: Es la medicina de los semejantes, respeta el método natural.
DIETÉTICA: Fundamental en medicina naturista, es la ciencia de la alimentación como tratamiento.
HELIOTERAPIA: Tratamiento con el sol.
GEOTERAPIA: Tratamiento con arcilla.
HIDROTERAPIA: Tratamiento por el agua.
CINESITERAPIA: Terapia por el movimiento y reposo. Ejercicios, masaje.
Los métodos naturales de acción proceden de las condiciones naturales de vida, reconstituyen e imitan la naturaleza, respetando, favoreciendo y potenciando.

Los grandes agentes de la terapéutica naturista son:
·                  El ayuno / alimento.
·                  El agua.
·                  La luz.
·                  El calor y el frío.
·                  Movimiento / reposo.
·                La fitoterapia.


LA HOMEOPATÍA
 La Homeopatía es una terapéutica basada en la prescripción de sustancias potencialmente capaces de provocar síntomas iguales o parecidos a los que presenta el individuo enfermo. En esta definición está el único elemento distintivo e identificativo de la medicina homeopática: la similitud.

Es una terapéutica, no una medicina propiamente dicha, puesto que lo esencial de su tarea va dirigido al diagnóstico del remedio, pero no teoriza sobre el acto de enfermar ni clasifica las enfermedades, permitiendo al homeópata tener sus propias posiciones filosófico - biológicas que en nada deben influir en el método homeopático.

Medicamentosa, no farmacológica, puesto que se administra a través de una forma farmacéutica medicamentosa definida pero sin propiedades farmacológicas en el sentido corriente.

El remedio se absorbe a través de cualquier membrana permeable para su vehículo, una solución hidroalcohólica y actúa sobre todo el organismo. Aunque la sustancia original de la que procede la tintura madre (el producto original) no tiene una presencia activa en el medicamento y no se puede medir en sangre, es en realidad causante de una modificación física del disolvente. Y este nuevo estado del líquido disolvente producido por la sustancia es lo que provoca el efecto y la reacción terapéutica.

No hay por lo tanto una curva dosis - respuesta ni una dosis mensurable; la respuesta es nula mientras no se administre la dilución y el remedio correctos. El remedio se administra según las necesidades en una situación clínica determinada.

Con respecto a la posología, las diluciones bajas y el cuadro agudo necesitan una frecuencia alta en la administración del remedio. Por su parte el cuadro crónico y las diluciones altas nos indican una frecuencia baja.

El mecanismo reaccional del medicamento homeopático explica la agravación inicial en un tratamiento, lo que se produce a veces, pero al contrario de lo que ocurre con los fármacos, que pueden tener efectos colaterales a dosis terapéuticas y también efectos tóxicos, el remedio homeopático no tiene toxicidad farmacológica. Lo cierto es que puede desarrollar síntomas patogenéticos cuando se administra negligentemente o por automedicación durante mucho tiempo.

El medicamento homeopático requiere la integridad del organismo para desarrollar su acción, y por tanto no reproduce efectos en órgano aislado.

Se prescribe teniendo en cuenta los síntomas y cambios en el comportamiento general, físico y psíquico en un enfermo, debidos a la enfermedad.

Reaccional - no accional: Terapia reaccional es aquella que actúa indirectamente sobre el proceso morboso, ya sea funcional u orgánico y estimula la respuesta del organismo, siendo esta respuesta la que actúa directamente sobre la enfermedad.

Como consecuencia:

·    El estímulo debe ser adecuado tanto cualitativa como cuantitativamente.

·    El estímulo debe ser seguido de ausencia de estímulo.

·    La respuesta para producirse y ser suficiente requiere ciertas condiciones del sujeto:
  Capacidad de respuesta orgánica.
  Constitución o tipo sensible (en sentido amplio) adecuados al remedio y que le permiten la reacción curativa.

Consecuencias de lo anterior:

·  El tratamiento homeopático puede actuar modificando el terreno.
·  Puede haber agravación reaccional.
·  La suma de estímulos tiende a anular la respuesta.

El conjunto de hechos que llamamos reacción no es siempre fácilmente observable.

Muy probablemente intervienen en la reacción el eje neuroendocrino y el sistema inmunitario en su sentido más amplio.

Se requiere un tiempo de latencia y a menudo la repetición del estímulo.

La reacción siempre compromete al organismo "in toto" aunque el estímulo provocador sea selectivo, parcial y localizado. Esto responde a las respuestas neuro endocrinas y también a las respuestas inmunitarias clásicas ante el antígeno. Al igual que el antígeno utilizado en las inmunizaciones, el remedio homeopático tiene alto poder inmunígeno y bajo poder patógeno.

La presencia de una reacción ostensible durante el tratamiento sólo indica una buena elección del remedio y una dilución excesivamente alta para comenzar ese tratamiento.

Para desencadenar la reacción, el remedio debe ser elegido en base al mayor número de similitudes, la dilución será correcta y la administración adecuada según el esquema conocido:

Proceso agudo - baja dilución - frecuencia alta (4 ó + veces al día).
Proceso crónico - alta o mediana dilución - frecuencia baja (1 vez al día, 1 vez a la semana, etc).

Todo tratamiento que implique una reacción provoca un cambio en el organismo enfermo y aún en el sano, que supone una alteración más o menos profunda en el conjunto y en su capacidad de respuesta y por lo tanto en la diátesis y en el terreno.

Esto es observable en diversas terapias físicas: masaje, fisioterapia, electroterapia, etcétera.
Para que esta alteración sea objetivable los estímulos deben prolongarse en el tiempo repetitivamente pero el estímulo debe finalmente detenerse.

El tratamiento homeopático individualiza al enfermo y a la enfermedad. Es decir, se trata de una terapia que va dirigida a un ser humano que padece un desequilibrio o enfermedad.

Homeopatizar significa hallar las semejanzas entre un remedio y una persona. Así, los remedios importantes llamados policrestos representan verdaderos tipos humanos. A menudo resulta interesante buscar el remedio - persona como un ejercicio de ingenio y originalidad.
Pero la Homeopatía es sobre todo una terapéutica y sólo en algunos casos concretos debería usarse el remedio similimum (remedio de fondo) en una persona sana.

Esto ocurre cuando con criterio preventivo se emplea dicho remedio en epidemias o casos de alto riesgo de contagio.

La individualización pues tomará en cuenta a un ser humano enfermo. Los dos elementos, enfermo - enfermedad son fundamentales: si la individualización (homeopatización) sólo considera a la enfermedad como generalización, el resultado será el de una Homeopatía limitada, localizada y teñida de pre conceptos alopáticos.

Si la individualización sólo considera al ser humano enfermo sin advertir a la enfermedad, la Homeopatía sólo será una fábula, un juego de frivolidades en el que la modalidad llega a ser más importante que lo modalizado y en la práctica el enfermo se siente bien pero no se cura.

La especificidad del tratamiento homeopático se superpone parcialmente con la individualización. Se refiere concretamente al hecho de que la reacción homeopática se produce sólo con el remedio que guarda similitud con el ser y el estar del paciente. Es decir, el tratamiento es específico en cuanto es individualizado.

Ricardo Ancarola. Madrid, 1990.