Translate

sábado, 16 de abril de 2016

ENTRÓ LA EVIDENCIA Y SALIÓ LA ÉTICA. LA HOMEOPATÍA PERJUDICADA

                    EVIDENCIA CIENTÍFICA Y ÉTICA

  • La evidencia científica se esgrime como condición principal para aprobar a los fármacos.Y digo yo ¿dónde estaba la evidencia? Cuando: 
 Los antihipertensivos de los años 60 actualmente se acepta que no reducían la tensión arterial más que los ansiolíticos o los placebos. 
Los betabloqueantes estaban contraindicados en la insuficiencia cardíaca y hoy son su indicación ineludible. 
En los años 70 calcitonina curaba la osteoporosis y se la proponía como tratamiento de las mujeres en menopausia, con un coste altísimo que solventaba la SS española y hoy se la ha abandonado por inútil. 
Citicolina, fármaco de alto coste, se indicaba en los 70 como supuesto oxigenador cerebral a los ancianos con memoria débil. Y resulta que el concepto de oxigenador no ha sido validado por ninguna categoría farmacológica. Lo que es lo mismo, no existen. 
Y todo ello sin mencionar la tragedia de la iatrogenia reconocida: en los países occidentales los medicamentos llegan a producir la tercera causa de ingreso hospitalario en urgencias en pacientes de la tercera edad. Los damnificados de talidomida todavía reclaman sus reparaciones. Y mucho más. https://www.youtube.com/watch?v=8roQ2BRkn64

Ahora veamos qué ocurre con la homeopatía. 


  • La discusión sobre la evidencia en medicina enfrenta a los defensores y detractores de la homeopatía. Ciertamente unos determinan que la evidencia (en sentido estricto deberíamos decir "pruebas") tiene que ser una exigencia para que el conocimiento médico sea válido y tenga aplicación universal (con las limitaciones que este término tiene en la ciencia experimental, ya que lo universal en rigor es a priori y en estas ciencias no son posibles los apriorismos), o sea generalizable. Para entendernos, se trata de las generalizaciones de la inducción científica. Es decir reproducir el experimento, predictibilidad y falsabilidad. Y ya sabemos que las inducciones sólo pueden hacerse sobre casos homogéneos y con muestras lo más extensas que sea posible. Estamos hablando de los argumentos de los detractores que de esta manera están seguros de invalidar la homeopatía como quehacer médico. 
  • Por su parte los defensores de la homeopatía esgrimimos que la base de la homeopatía es la individualización del caso de donde surgen las dificultades para aplicarle la inducción. Y la homeopatía se sostiene por la acumulación de casos particulares con resultados positivos. No es posible reproducir una experiencia que es única, individual. Este conflicto también se produce con el psicoanálisis de manera muy parecida. Los científicistas lo acusan de pseudo ciencia como a la homeopatía pero no dejan de reconocer la influencia que ha tenido durante el siglo XX en la forma de pensar de la humanidad, de pensar lo exterior y lo interior. Parece que esta confrontación tiene pocos visos de resolverse por lo tanto. 
  • Ahora bien, quiero plantear otro problema. Qué ocurre con el conocimiento médico cuando por la ventana del laboratorio de investigación se filtra la ética y esto sucede en un sistema en el que sólo parece posible desarrollar un proyecto cuando éste es viable económicamente. Así se explica el conflicto que provocan los temas que describo en el comienzo de este artículo. Muchos de esos fármacos fueron puestos en el mercado sin que se hubiesen cumplido los requisitos mínimos de seguridad y eficacia. 
  • En un sistema tal el problema no solamente se plantea en el campo científico sino también en el mundo del arte, considerado en sentido amplio, la música, el cine, la plástica; también en el del deporte y en casi todos los campos de la cultura. Todo aquello que no se auto financia es inviable. 
  • Cuando la investigación está financiada por el estado son todos sus integrantes los que intervienen y se responsabilizan indirectamente de la ejecución del proyecto. 
  • Cuando en cambio se hace con medios privados son unos pocos los que solventan las pérdidas y recogen las ganancias del proyecto. Y por supuesto se desechan aquellos proyectos que en principio no prometen ser exitosos entendiendo por tal el lucro. Véase los casos de enfermedades raras, infecciones que sólo aparecen en países pobres, etc. 
  • Conclusión: amarga conclusión. Todos los requisitos que la ciencia exige para la validez del conocimiento se diluyen en la práctica entendiendo por práctica a su significado filosófico es decir la moral. 
  •  Y entonces qué pasa con la homeopatía. La homeopatía es un incordio para el pensamiento oficial. Existe desde hace 200 años, tiene miles y miles de usuarios en Occidente. Esos usuarios ya no son los fanáticos adeptos de otrora, mucha gente tiene un homeópata como tiene ginecólogo o pediatra y no piensan que adherir a la homeopatía los pudiese dejar fuera del sistema. Simplemente buscan soluciones a sus problemas de salud. 
  • Esto es insoportable para el sistema que echa en falta que la homeopatía vuelva urgentemente a la marginalidad.

2 comentarios:

  1. Y la Talidomida?; y el Entero Vioformo?; Y el Desenfriol?; y la Fenil propalamina?; y...tantos más QUE FUERON PROBADOS "CIENTÍFICAMENTE"??!!.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La lista sería interminable, José. Efectivamente. Loe ejemplos que puse son los que nos han costado más dinero. Y el de los beta bloqueantes es grotesco. Yo recuerdo al catedrático de cardiología recomendar encarecidamente que no se nos ocurriese prescribirlos en la insuficiencia cardíaca porque "sería criminal". Hoy es imprescindible en el tratamiento de la IC.

      Eliminar