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martes, 25 de diciembre de 2018

SÍNTOMAS EN HOMEOPATÍA: BAJA AUTOESTIMA

BUSCANDO LA SEGURIDAD PERSONAL


Los síntomas psíquicos en Homeopatía necesitan de una calificación precisa más que los otros síntomas. Esto es así por la gran cantidad de palabras disponibles para designar cada situación y también porque se prestan a muy diversas interpretaciones por parte del paciente, de los familiares y también del médico que recibe el caso (ver entradas La importancia del lenguaje médico y su influencia en la Homeopatía y también El enfermo psíquico. Enfoque de semiología homeopática).


Y hablando de nuestro tema de hoy, mucha gente piensa que si resolviera sus problemas de baja autoestima su vida sería más fácil y placentera y toman como referencia a otras personas de su entorno que parecen seguras, autónomas y eficaces.

Baja autoestima, rasgo de carácter o también estado episódico en la vida de una persona, suele encontrarse en el Repertorio homeopático  como falta de confianza en sí mismo (también se lo encuentra como cauto, prudente, acobardado, pusilánime, etc). Tiende a usarse excesivamente por el público y no siempre adecuadamente teniendo en cuenta lo que necesita recoger el médico en su interrogatorio.

Cabe decir que la autoconfianza es factorial, como la inteligencia. Hay personas muy inseguras para los deportes y otras para las matemáticas. Por eso pensar que todo se arregla con un yo potente no solamente es un equívoco, además suele ser causa de sufrimiento. Recordemos que cuanto más fuertes son las potencias egoicas la frustración y la intolerancia a la contradicción suelen ser también insoportables. 

Lo hallamos en el Repertorio principalmente con estos remedios: ANACARDIUM, aurum metallicum, baryta carbonica, bryonia, china, kalium carbonicum, lac caninum, lycopodium, pulsatilla, silicea, por citar solamente algunos destacados.

Diferente es timidez aunque tenga cosas en común. Hay personas muy tímidas que son bastante seguras de sí mismas. Por el contrario los hay muy sociables y hasta dicharacheros pero con poca autoconfianza.
También se suele designar erróneamente como baja autoestima cuando se quiere calificar autoperfeccionismo, crítico consigo mismo, auto reproches, culpabilidad. El niño se queja: "nunca lo haré bien" y su madre lo califica "tiene baja autoestima" cuando en realidad a menudo se trata de fuerte autoexigencia. Y esta presión sobre sí mismo que ejerce el niño es reflejo de una alta valoración de sí mismo introyectada que lo lleva a quejarse amargamente de que su triunfo no se produzca siempre como él espera, que es de modo rápido y rutilante. En este caso deberíamos calificar: vanidoso, altivo, arrogante, deseo de adulación.

A veces se relaciona con no ser reconocido por los demás tanto como él cree que son sus merecimientos. En este caso el médico puede confundirse si sólo escucha el relato de los padres y suele considerar como baja autoestima lo que es  egocentrismo y hasta un narcisismo fuerte pero encubierto. Habría que buscar más bien egoísmo. Y como es obvio se trata de algo muy diferente a falta de autoconfianza. Alguien podrá decir que algunos ególatras encubren una baja confianza en sí mismos, pero eso no deja de ser una interpretación y hay que recordar que la Homeopatía trata siempre de lo que se observa y no tanto de lo que se interpreta.

A menudo hallamos un niño algo torpe físicamente, comete errores de precisión en los movimientos, es lento, no ejecuta con presteza. Todo esto no es baja autoestima desde luego a pesar de que sus padres lo traduzcan como tal.

Tema de moda donde los haya, la autoestima es hoy un valor que la gente rescata y defiende y allí están los múltiples libros de autoayuda tan exitosos actualmente. A mí me parece que es una sobrevaloración en primer lugar de la palabra. Y por otra parte una autoestima excesiva suele ser causa de dolor más que de felicidad. Para el que la padece y para su entorno. En el trasfondo del que busca rescatar la autoestima está el miedo, que puede ser a todo pero especialmente al fracaso, a enfrentarse a la vida, a tomar decisiones, a que lo rechacen.

Finalmente abordemos las diferentes formas de falta de confianza en sí mismo que pueden detectarse en cada uno de los remedios mencionados al comienzo de esta nota.

Anacardium orientale: Confusión e indecisión. Irresoluto también puede designarse poniendo el acento en la falta de voluntad. Pero aquí hay que anotar ambivalencia como si tuviera más de una voluntad. Al que lo observa le parece contradictorio (que nada tiene que ver con tendencia a contradecir, por supuesto). En anacardium la falta de autoconfianza emana del embotamiento mental y de la desmemoria.
Aurum metallicum: En aurum la falta de confianza en sí mismo no destaca como síntoma principal dentro del cuadro global. Es consecuencia de la culpabilización, los autorreproches, los remordimientos. En el estado melancólico, las ideas y los intentos más o menos permanentes de quitarse la vida, la agresividad y el sentimiento de ofensa que le infringen juegan un rol protagónico.
Baryta carbonica: También aquí nos encontramos con la escasa memoria y la dificultad para decidir. Remedio de niños y de ancianos sobretodo. En él debemos valorar la inteligencia escasa que le dificulta la comprensión y el temor a equivocarse.
Bryonia: El abatimiento, la confusión y la irritabilidad nos muestra una forma de estar. Quiere estar solo con su confusión y su apatía. Deseo variable y caprichoso. La confianza en sí mismo, bajísima, se encuentra en un segundo plano.
China: También apatía y deseo de estar solo en su abatimiento. Reprocha a los que lo rodean, cólera fácil, rencor, rabia. Acobardado. Para distinguirlo de Bryonia a menudo hay que acudir a los síntomas generales y locales.
Kalium carbonicum: En el origen de su perfil está la debilidad física y desde aquí se encadenan los grandes síntomas mentales de kalium carbonicum siempre muy preocupado de que los demás noten sus dificultades: hipersensibilidad, deseo de compañía, se sobresalta, asustadizo, tiene ansiedad, gruñón. Déficit cognitivo, poca memoria, se concentra mal, se equivoca las palabras.
Lac caninum: Se cree incapaz de cumplir con su trabajo, con sus obligaciones. Que no podrá alcanzar el éxito. Gran producción imaginativa con miedos y terrores a la oscuridad, a las serpientes. Miedo de estar sola. Mala memoria y déficit de concentración. La contradición lo enfurece. Trastornos por la anticipación.
Lycopodium: Un remedio fundamental cuando se acompañan cobardía y autoritarismo, arrogante, presuntuoso. Inseguridad en el plano físico al tener escasa musculatura pero sobretodo inseguridad acerca de la autoridad: trata bien al superior y se ensaña con el subordinado. Mal carácter. Deseo de compañía. Mala memoria para las palabras.
Pulsatilla: Su mundo emocional es predominante. Lleno de miedos a menudo irracionales , triste y con gran capacidad para amar, esto último lo llena de dudas. Y su escasa confianza en sí mismo se vincula al amor, a la pérdida, a la posibilidad siempre presente de ser abandonado.
Silicea: Aunque a menudo nos encontramos con una persona muy inteligente, es profundamente inseguro. Poca autoconfianza y gran timidez. Miedo a comparecer en público, ansiedad por el futuro y baja autoestima con culpabilización y reproches sobre lo que hizo. Es su juez más crítico y hasta cruel. No permitirá el consuelo y no admite que lo contradigan. Destacan la obstinación y hasta la terquedad

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domingo, 23 de diciembre de 2018

HOMEOPATÍA PURA Y HOMEOPATÍA BUENA

HAY UNA RADICAL DIFERENCIA ENTRE LA HOMEOPATÍA CLÁSICA Y LA MODERNA HOMEOPATÍA ALOPÁTICA


En Homeopatía cada escuela suele atribuirse la autenticidad de su método. Unas, las virtudes de la modernidad, otras las garantías de lo tradicional. Todo ello aprovechando que todavía no hay un método consistente para contrastar las diferencias de los resultados terapéuticos de las escuelas.

DIFERENCIAS ENTRE LA HOMEOPATÍA CLÁSICA Y LA HOMEOPATÍA PLURALISTA-COMPLEJISTA
La Homeopatía clásica se basa en la ley de la similitud y el empleo de dosis débiles o sea las potencias (dilución-sucución). Pero no sólo en esto. Es un cuerpo teórico práctico donde tienen cabida:
La ley de Arndt Schultz.
Las leyes de Hering o ley curación.
La teoría de los Miasmas.
El uso del Repertorio con el método de la Repertorización.
El empleo de potencias altas de los remedios y la no repetición de las dosis hasta que las dosis anteriores hayan operado.

Las escuelas pluralistas-complejistas defienden una Homeopatía cuyo método es la aplicación clínica de la Similitud y justifica el empleo clínico de la dilución-sucución apelando a la Ley de Arndt Schultz. Eso es todo prácticamente. De aquí se pueden explicar las radicales diferencias de ambos enfoques. Y hablo de dos enfoques solamente a pesar de que la Homeopatía clásica tiene diferentes tendencias que ponen el acento en uno o más aspectos. Todos ellos se pueden considerar "clásicos".


Aparte de estas diferencias conceptuales el público debería disponer de alguna información que le aclare las dudas.


¿QUÉ ES LO QUE SE ENSEÑABA HASTA AHORA EN LA MAYORÍA DE LOS MEDIOS OFICIALES CERCANOS A LA UNIVERSIDAD EN ESPAÑA? 
Respuesta: Mayoritariamente la que impone la Industria Farmacéutica Homeopática.

¿Y QUÉ ENSEÑANZA FAVORECE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA HOMEOPÁTICA DE DIFUSIÓN MASIVA?
R: La enseñanza de las escuelas plural-complejistas.

¿POR QUÉ ESTO HA SIDO ASÍ?
R: La industria farmacéutica buscó una difusión masiva de la Homeopatía en el público y también para interesar a los médicos que no la practican aún. Se pretendía que cuantos más la conocieran, mejor. La enseñanza del pluralismo-complejismo es más sencilla, menos farragosa. Por otra parte la venta de los productos complejos es mucho más rentable para la industria.

¿Y ESTO CÓMO LO CONSIGUE?
R: Presentando a la Homeopatía como un método paralelo a la Farmacología, limando sus diferencias más chirriantes y tratando de hacerlas compatibles.

¿ES LO MISMO EXPONER "QUÉ OFRECE LA HOMEOPATÍA" QUE EXPLICAR "QUÉ OFRECEN LOS MEDICAMENTOS HOMEOPÁTICOS"?
R: No es lo mismo. Y aquí reside uno de los errores de los escépticos y de la Administración que buscan desacreditar la Homeopatía. Si la Homeopatía consistiera en simplemente usar los medicamentos homeopáticos que se dispensan en las farmacias al público, si la Homeopatía fuera sólo los medicamentos, entonces un tratamiento homeopático se lo podría autoprescribir el propio enfermo según la información que dispone, porque se lo aconsejó un familiar, un amigo o cualquier persona entusiasta del tema. Pero no es así. Aunque reconozco que eso puede ser útil en un caso agudo y banal.

¿Y ENTONCES?
R: Un tratamiento homeopático, es decir con las garantías de la Homeopatía, de su tradición bicentenaria, de su eficacia reconocida por los usuarios que la consumen, un tratamiento homeopático en suma, es el que inicia, continúa y acaba el paciente con un médico homeópata. Lo que se conoce por Homeopatía no es una prescripción, es un tratamiento.

¿Y QUÉ MÉTODO DEBE SEGUIR ESE MÉDICO HOMEÓPATA DE GARANTÍAS?
R: Aquí parece que se impone tomar partido por una escuela, por uno de los dos enfoques que expliqué más arriba. Si esto es lo que espera de mí el lector entonces le pido un poco de paciencia porque tengo que explicarle algo más.

LA HOMEOPATÍA TRADICIONAL TIENE UNA VISIÓN VITALISTA. ¿ESTO ES BUENO?
Cuando los pensadores se disponen a dar cuenta o sea a justificar críticamente el fenómeno de la vida, inmediatamente se separan en vitalistas y materialistas-mecanicistas.
Vitalismo, posición filosófica que defiende que la vida tiene un rasgo diferencial y no puede explicarse sólo por las leyes de la física y la química. Unida a la idea de vitalismo encontramos la noción de teleología que explica una finalidad, un objetivo en el desarrollo de la vida.
Teleología significa que las cosas ocurren en una dirección determinada, con un orden y sentido, con un principio director.
Cuando se piensa en estos temas la mayoría opina que el vitalismo y la teleología, una de sus consecuencias, explican mejor la naturaleza humana que su negación. Yo también lo pienso. Sin embargo las ciencias clásicas encallan cuando se opera con estos pre-conceptos. No se puede avanzar, los intentos siempre han fallado. Además el vitalismo llevado a sus extremos suele conducir al creacionismo.
Por eso grandes científicos que no dudaban en sostenerlos desde la Filosofía han obrado en su tarea científica como si no existieran, dejándolos entre paréntesis. Es casi unánime que cuando alguien quiere hacer ciencia, investigación y los antepone cae insensiblemente en la Filosofía. Y ya sabemos que son diferentes.

Decía que la Homeopatía tradicional es vitalista, si no se acepta esto no hay forma de hacer la Homeopatía de Hahnemann y sus seguidores más ortodoxos.


Pero...¿Hahnemann es infalible? ¿Su doctrina es irrefutable?

¿Qué es más importante, el seguimiento de la doctrina o la búsqueda escrupulosa de la verdad?
Estamos viendo en las últimas décadas que es posible una investigación homeopática. ¿Debemos renunciar a ella para atenernos a la doctrina? ¿Hay que desechar la investigación para defender una Homeopatía pura?

CONCLUSIÓN
A modo de conclusión provisional adelanto que el médico homeópata en mi caso se reserva criterios individuales para tomar partido y esto me lleva a no tomar partido deliberadamente. No tengo por qué alinearme en un pensamiento porque no comparto íntegramente, al completo ninguna de las posiciones. 
Y dejo caer una intuición: Debe ser la Ética la que presida las decisiones con el paciente en cada momento, no la obediencia a un grupo.

sábado, 13 de octubre de 2018

EL AUTÉNTICO ENIGMA DE LA HOMEOPATÍA

DESCARGAR PDF PATOGENESIAS

En circunstancias como las actuales  la Homeopatía se ve inmersa en una verdadera guerra  abierta por la subsistencia ya que esta lucha no solamente es por su reconocimiento. Esto se produce en España donde esta lucha se  libra muy  duramente  sino también en casi todas partes.

Ante esto podríamos adoptar dos posibles actitudes: una de ellas sería la de encerrarnos en nuestras convicciones y desde allí resistir y contraatacar. La otra que me gusta más y que la comencé hace muchos años es emprender una tarea de higiene intelectual discutiendo y argumentando desde adentro de la labor misma del médico homeópata las bases de nuestro quehacer. Este quehacer, no lo olvidemos consiste en poner a disposición de nuestros pacientes y por elevación de la sociedad entera, este instrumento de primer orden para la intervención sanitaria que es la Homeopatía.

En el trabajo de justificación de la Homeopatía que ya ha abordado tanta gente se suelen buscar razones de peso que sirvan de pilares en que apoyarnos. Así nos encontramos con argumentos y experimentos  directos e indirectos para cimentar la similitud, la dosis débil y después de esto las grandes leyes enunciadas por los clásicos (Hering, Arndt Schultz), explicar el unicismo, el pluralismo, interpretar la teoría de los miasmas, etc. 
Sin embargo, explicar las patogenesias, provings, es la tarea más difícil cuando se persigue que la Homeopatía termine de perfilar su entidad científica e intelectual.
Por qué las patogenesias son el verdadero hueso de la Homeopatía? Hemos de aceptar que los críticos, los escépticos de hoy día no las conocen. De hecho no he leído ninguna crítica a la Homeopatía centrada en las patogenesias. Las patogenesias son el producto de la investigación homeopática previa a la terapéutica misma. 

Cuando leemos la Materia Médica Homeopática de cualquier autor como ya lo señalé en otros trabajos y en entradas de este mismo blog, nos encontramos con síntomas que provienen de la Toxicología, como la hepato toxicidad del fósforo blanco y también con síntomas de la Clínica, como la disfonía, la tendencia al sangrado, el vértigo de los ancianos, también de Phosphorus. 
Pero además hallamos síntomas funcionales que no siempre entrañan patología, que tienen una gran fuerza de individualización, que pueden ser reversibles y que a menudo modalizan a otros síntomas. Siguiendo con Phosphorus es el caso del deseo de alimentos salados, la aversión a bebidas calientes, el calor en las plantas de los pies, la libido alta.
Para mejor comprensión de este tema ver en este blog la entrada "De dónde proceden los síntomas de los remedios homeopáticos".
Estos son los síntomas patogenéticos propiamente dichos. Los que provienen de la experimentación con sustancias dinamizadas. Estos síntomas cuya procedencia a menudo se trata de ocultar deliberadamente en la enseñanza de la Homeopatía sobretodo en el ámbito universitario, no tienen explicación farmacológica ni toxicológica. Es más, son muy abundantes en los remedios que proceden de sustancias inertes como Silicea, Lycopodium o en remedios que siendo activos en dosis ponderales se comportan de un modo muy distinto como Natrum muriaticum.

Los invito a leer unas pocas páginas del apartado "Patogenesia" en mi libro Fundamentos de teoría homeopática.

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viernes, 12 de octubre de 2018

MEDICINA HOMEOPÁTICA. CRÍTICA Y EXPERIENCIAS CLÍNICAS


MEDICINA HOMEOPÁTICA. 

CRÍTICA Y EXPERIENCIAS CLÍNICAS



Miraguano Ediciones. Madrid. 1ª edición 1984. 2ª edición 1986.
3ª edición 1989.


Este libro ha sido escrito pensando que su lectura puede ser útil e interesante para médicos, homeópatas y estudiosos de las Medicinas Complementarias, que deseen profundizar en el conocimiento de la Homeopatía.

No es una introducción a la Homeopatía ni un tratado de técnica homeopática. Es un libro de pensamiento basado en las reflexiones del autor y en las contradicciones profesionales por él halladas entre su formación de médico farmacólogo y la práctica cotidiana de la Homeopatía.

Su intención es, en esa medida, crear debate, por lo que el autor lleva a cabo una toma de posición clara en los principales temas de la Homeopatía, desde la que cuestiona razonadamente otras posiciones.
Quizá por primera vez se plantean desde estas páginas las bases de una Medicina Homeopática autocrítica y revisada. Una Homeopatía actual.


lunes, 16 de abril de 2018

CRÍTICA Y AUTOCRÍTICA EN HOMEOPATÍA


LAS CONTRADICCIONES DE LOS OTROS



No tengo ninguna duda acerca de la utilidad terapéutica de la Homeopatía.
Sin embargo no tengo nada claro qué lugar le está reservado en la Historia de la Medicina. El que tiene ahora en la historia oficial es un sitio residual.

Pero si llegaran a demostrarse los beneficios de la Homeopatía incontestablemente (aunque ya sabemos que las demostraciones incontestables son siempre provisionales) a la manera que lo exige la Ciencia Médica nos encontraríamos en un problema más que ante una solución.

Y esto es así porque no todo lo que se afirma en el conocimiento homeopático es demostrable. Quiero decir, se llegaría a demostrar simplemente su utilidad para la rinitis alérgica, la cefalea en racimos o la depresión, por dar ejemplos. Pero de ninguna manera se habrían demostrado las afirmaciones del Organon de Hahnemann, las leyes de Hering o la Teoría de los Miasmas.

Por otro lado, todo lo que contiene la Materia Médica Homeopática no podemos darlo por válido. Muchas cosas sí pero muchas no. Está claro que demostrar en Ciencia implica dar por válido unos hechos y esto supone que un determinado tratamiento ha sido útil en una patología determinada. Claro que ello no valida todo lo que aparece en la Materia Médica como si se tratara de indicaciones terapéuticas. Por tanto demostrar la eficacia en la otitis no implica nada más que validar  ese remedio para ese tipo de otitis con sus modalidades. O sea que se trataría simplemente de hacer casuística.

Y si digo esto acerca de la Materia Médica otro tanto debo decir sobre el Repertorio. Un simple cálculo aritmético aplicado al conjunto enorme de datos que contiene nos llevaría a concluir que todo ese material, el del Repertorio se recopiló sobre algunos casos o por algún caso en algún síntoma y no por más.

Por tanto una validación sería igual a legalizar algunos tratamientos. A eso lleva la exigencia de la Farmacología aplicada a la Homeopatía. Se trataría de confeccionar un vademécum al uso y ese vademécum en realidad ya está hecho por la industria farmacéutica homeopática. ¿Y aquí se acabaría todo?

UNA LARGA LUCHA PARA TERMINAR EN UN VADEMÉCUM

¿Acaso todo lo que aporta la Homeopatía se agota en esos hechos experimentales? Los que la empleamos diariamente en modo profesional sabemos que no es así. Y los usuarios también pueden dar fe de que no es así. Los resultados de la experimentación permitirían elaborar un listado de terapéutica al modo de un vademécum. Pero los grandes logros, los verdaderos aportes en el sentido de conseguir que el enfermo se sienta bien no estarían contenidos en esa lista. Entonces resultaría que después de mucho bregar en busca de reconocimiento la aceptación nos describiría como una medicina utilitarista y espuria.

Y esta disciplina, la Homeopatía sería un método subsidiario de la Medicina toda. Una técnica más entre muchas. Muchos homeópatas no es eso lo que buscaban.

Entiendo que la Homeopatía como ya ocurre con el Psicoanálisis, por dar un ejemplo, se halla más cómoda en un entorno epistemológico de Ciencias Sociales y no de Ciencias Biológicas. Ciertamente el Psicoanálisis también resulta tachado de pseudociencia por los escépticos que actualmente hacen tanto ruido. Pero en este caso el Psicoanálisis se sitúa como un modo de autodescubrimiento, de crecimiento personal en suma.

En el caso de la Homeopatía que no es un crecimiento personal creo que no tenemos más remedio que enumerar y detallar nuestros éxitos y también nuestros errores a la hora de acumular conocimiento.

NOS CRITICAN Y CRITICAMOS PERO...

Y por otra parte hace falta una profunda autocrítica por nuestra parte para abordar este tema con garantías. Y ello implica también que mantener la supuesta pureza del método defendiendo lo que se afirmó hace dos siglos ya no vale. Ninguna ciencia es igual a sí misma a lo largo de tanto tiempo. Y esta es una de las críticas que nos formula la ciencia médica. Se suele responder que se trata de una Medicina Tradicional y que conviene mantener la técnica tal como fue creada.

Quiero recordar que el Psicoanálisis actual ya no es el de Freud y tampoco es el de Lacan en sus comienzos. Y por supuesto esto es así en todas las disciplinas incluyendo las sociales. Cualquier ciencia que no cambiase nada en dos siglos sería tildada de dogmática. Y nosotros no podemos quejarnos de las acusaciones de dogmatismo si resulta que ¡SOMOS DOGMÁTICOS!

LOS HECHOS SEGÚN CADA QUIÉN

Pero el asunto más complejo y más interesante radica en qué criterios de curación utilizar para examinar nuestra terapéutica.

Aquí podríamos preguntarle a un homeópata clásico, a un médico ortodoxo sincero y a un enfermo cualquiera.

El homeópata clásico nos dirá que hay que aplicar las condiciones de la "curación verdadera", la que sostiene que se debe restablecer la salud suavemente, profundamente y progresivamente. Y que esto en un enfermo crónico puede acaecer después de un cierto tiempo al cabo del cual retornarían síntomas antiguos (lo cual sería interpretado por los detractores de la Homeopatía como efectos colaterales del tratamiento). Además, como señala la doctrina la curación consiste en la desaparición de todos los síntomas.

El médico ortodoxo nos diría que no hay más criterio de curación que el restablecimiento de un estado de armonía físico, psíquico y social, tal como suscribe desde hace tiempo la Organización Mundial de la Salud. Aunque agregaría que él, el médico tiene pocas posibilidades de intervenir en lo social y que trataría de mejorar lo  físico y lo psíquico con fármacos que la mayoría de las veces, confesaría porque es sincero, resultan ser sintomáticos.

¿Y el enfermo que respondería? Esta es en mi opinión la respuesta más interesante y espero conseguir explicar por qué.

Nos dirá seguramente que él busca volver al estado anterior a su enfermedad. Le explicaremos que en una situación secuencial interviene el tiempo y que no existe tal retorno a lo anterior, que no hay dos estados iguales. Entonces terminaría admitiendo que él gozaba de cierto estado de bienestar y que ese bienestar desea recuperarlo.

Y en esta respuesta está una de las claves del éxito de la Homeopatía entre los usuarios.

En la práctica clínica homeopática constatamos a menudo en los estados crónicos que el enfermo recupera el bienestar aun cuando no todos los síntomas han desaparecido.

Ese estado que es admitido a menudo por los pacientes tratados con remedios de fondo, con el simillimum se puede describir como ataraxia, palabra griega que designa un estado del ánimo sereno, un tanto indiferente. Y debo admitir que dicho estado difícilmente sea reconocido por un evaluador que juzgase los resultados terapéuticos.

Nos acusaría de misticismo porque no se traduce en hechos clínicos. Y esto concuerda con lo que decíamos antes acerca de aquello que aporta la Homeopatía y que está más allá de los hechos en la experimentación.

Aparecen así confrontadas las vivencias y opiniones del usuario y las descalificaciones de quien evalúa desde una posición exterior. Una fuerte contradicción.


En fin, en este breve recorrido he tratado de poner sobre la mesa nada menos que nuestras contradicciones. Pero no hay que temer a las contradicciones de una práctica, de un discurso, de una ideología, de un saber y hasta de una creencia. Somos reacios a enunciar nuestras contradicciones pero eso ocurre en todas las actividades. Nosotros mismos solemos defendernos evidenciando las contradicciones de la medicina académica a la que llamamos Alopatía.

Abogo por la autocrítica desde hace casi cuarenta años con suerte diversa a la hora de recoger adhesiones, debo reconocerlo. Pero si no emprendemos esta tarea estamos abocados a hablar como los escépticos. Y también abogo por reservar la última palabra al usuario.





domingo, 1 de abril de 2018

LOS DIFERENTES MODOS DE ENFERMAR: ESENCIAL PARA LA HOMEOPATÍA


          Más allá de las formas clínicas


Todo médico repite que "no hay enfermedades, hay enfermos". Y acude rápidamente al auxilio de la comparación entre las diferentes formas de desarrollar fiebre un lactante y un anciano, las formas lentas y larvadas de aquel enfermo emaciado con mal estado general y las evoluciones rápidas y floridas del paciente joven y vigoroso que se restablece rápidamente.

Pero además de estos ejemplos que por repetidos nos parecen tópicos el médico homeópata constata que:


  • Hay personas que nunca desarrollan una gripe con síntomas digestivos a pesar de estar expuestos a los mismos virus que los que sí manifiestan esos síntomas.
  • Algunos presentan fiebre con sueño y embotamiento mental y otros con excitación, miedo y ansiedad.
  • Hay quien tiene infecciones urinarias con síntomas inflamatorios de la vía urinaria y otros nunca los expresan clínicamente.
  • Unos sienten el dolor intensamente ante un estímulo leve, otros pasan mucho tiempo con una lesión a menudo importante sin haberlo notado.

Podemos continuar con los ejemplos y aburrir al lector. Todo médico se haría partícipe de estas afirmaciones excepto alguien que se niegue a aceptar lo evidente. 

Nosotros además sacamos partido de estas diferencias, las empleamos como fundamento terapéutico.
En esto consiste la individualización clínica que tanto reivindica la Homeopatía porque en esas singularidades se basa el éxito del método homeopático.
Y reconocemos que hay enfermedades y hay enfermos. La diversidad de la presentación del proceso morboso no desdice un ápice la existencia de las enfermedades y de sus formas clínicas.

sábado, 10 de marzo de 2018

EL MÉTODO NATURAL EN MEDICINA

         Y SU PROYECCIÓN EN LA HOMEOPATÍA



André Schlemmer, autor de un buen tratado sobre el tema ("El método natural en medicina" disponible en castellano, editorial Alhambra, España, 1985), había escrito que la Medicina Natural consiste en aplicar el método natural y no tratar con tisanas, con baños o cataplasmas. El método natural para un hipocrático como él consiste en respetar a la Naturaleza. "El método natural es finalista, busca comprender, interpretar, seguir y ayudar a la obra de la naturaleza hasta cuando su exuberancia obliga a corregirla". No se trata necesariamente de comprar productos en una tienda de Dietética.

En Homeopatía asimismo el método no consiste en prescribir remedios homeopáticos, se trata de aplicar un método, el homeopático.
Lo contrario sería equivalente a suponer que ser cardiólogo es disponer de un electrocardiógrafo en la consulta.
Solemos oír: "Staphysagria 5CH va muy bien para los orzuelos". Esto es un ejemplo de lo que no es el método homeopático, es en realidad radicalmente alopático. Tanto lo es determinar un remedio y más aún adelantar la potencia para un trastorno o para un síntoma.

La actividad de la Homeopatía en la sociedad se puede medir por la venta de productos homeopáticos, por el número de prescriptores, por la cantidad de usuarios habituales y por la gente que haya oído hablar del tema. 
Pero el método homeopático aun teniendo en cuenta que hay diferentes escuelas y tendencias, se define por la aplicación de la similitud y por la individualización al aplicarla. Y tiene mucho en común con el método natural del que hablábamos.

De manera que es posible que un supuesto usuario haya acudido a una consulta buscando los beneficios de la Homeopatía y haya estado en tratamiento durante meses sin haber entrado en contacto con ella. Y lo que es peor haya sacado sus conclusiones de esa experiencia y las haya extendido a la Homeopatía. Cuán lamentable es esto, pero convivimos con ello.

EL UNIVERSO DE LA ANSIEDAD. CÓMO PUEDE EL HOMEÓPATA MANEJAR LA ANSIEDAD


                                       

Nos atañe a todos. Para comenzar hay que trazar los límites de este tema. Todos sabemos qué es ansiedad. La ansiedad es consustancial al ser humano, a su modo de existir. Aun así no siempre queremos significar lo mismo con esa palabra. Y lo mejor es empezar por las palabras ya que esto parece ser un buen principio.
¿Se trata de una situación incómoda o un sufrimiento? ¿Es una reacción ante las amenazas? ¿Acompaña al miedo y por extensión a las fobias? ¿Es una forma de anticipar hechos futuros  a los que tememos de una o de muchas maneras? ¿Indica falta de autoconfianza? ¿Es una amenaza en sí misma?
Todo. Todo eso y más. En el lenguaje profano a menudo se confunden ansiedad con nerviosismo o inquietud, agobio, apremio.
En el discurso psiquiátrico ansiedad se presenta en solitario o acompaña a otros síntomas: fobia, angustia, obsesión.
Busquemos en los "hechos" que eso es lo que la Medicina de hoy tanto valora:
En la guía para el diagnóstico clínico de DSM-5 de James Morrison se enumeran los supuestos clínicos de la ansiedad.

"Guía rápida para los trastornos de ansiedad
Es posible diagnosticar uno o más de los siguientes trastornos en personas que presentan síntomas notables de ansiedad; un solo individuo puede padecer más de un trastorno de ansiedad.

Trastornos de ansiedad primarios

·        Trastorno de pánico. Estos pacientes experimentan repetidos ataques de pánico, episodios breves de temor intenso acompañados por distintos síntomas físicos y de otros tipos, aunado a la inquietud de desarrollar otras crisis y otros cambios conductuales relacionados.
·        Agorafobia. Los pacientes con esta afección temen a situaciones o lugares como ingresar a una tienda, donde pudieran tener dificultad para conseguir ayuda si desarrollaran ansiedad.
·        Fobia específica. En esta condición, los pacientes temen a objetos o situaciones específicos. Algunos ejemplos son animales, tormentas, alturas, sangre, aviones, sitios cerrados o cualquier situación que pudiera causar vómito, asfixia o desarrollo de alguna enfermedad.
·        Trastorno de ansiedad social. Estos individuos se imaginan avergonzados cuando hablan, escriben o comen en público, o usan un baño público.
·        Mutismo selectivo. Un niño decide no hablar, excepto cuando está solo o con ciertas personas cercanas.
·        Trastorno de ansiedad generalizada. Si bien estas personas no experimentan episodios de pánico agudo, se sienten tensas o ansiosas gran parte del tiempo y se preocupan por muchas cuestiones distintas.

 Trastornos de ansiedad secundarios

·        Trastorno de ansiedad por separación. El paciente desarrolla ansiedad cuando se separa de un progenitor o de alguna otra figura a la que se siente apegado.
·        Trastorno de ansiedad debido a otra afección médica. Los ataques de pánico y los síntomas de ansiedad generalizada pueden ser causados por numerosas afecciones médicas.
·        Trastorno de ansiedad inducido por sustancia/medicamento. El consumo de una sustancia o medicamento ha desencadenado ataques de pánico u otros síntomas de ansiedad.
·        Otro trastorno de ansiedad especificado o no especificado. Utilízanse estas categorías para los trastornos con síntomas de ansiedad notables que no corresponden claramente a ninguno de los grupos previos.

Otras causas de ansiedad y síntomas relacionados

·        Trastorno obsesivo-compulsivo. Estos enfermos se inquietan por pensamientos o conductas repetidos que pueden parecer sin sentido, incluso para ellos.
·        Trastorno de estrés postraumático. Un evento traumático intenso, como un combate o un desastre natural, se experimenta de nuevo una y otra vez.
·        Trastorno de estrés agudo. Esta afección es muy parecida al trastorno de estrés postraumático, excepto porque se inicia durante o inmediatamente después de un evento estresante y dura un mes o menos.
·        Trastorno de la personalidad por evitación. Estas personas tímidas se sienten heridas muy fácilmente por la crítica y dudan en involucrarse con otras.
·        Especificador _con tensión ansiosa_ para el trastorno depresivo mayor. Algunos individuos con trastorno depresivo mayor tienen gran tensión y ansiedad.
·        Trastorno de síntomas somáticos y trastorno de ansiedad por enfermedad. Con frecuencia, el pánico y otros síntomas de ansiedad forman parte de algún trastorno de síntomas somáticos y del trastorno de ansiedad por enfermedad."

INTERVENCIÓN DE LA HOMEOPATÍA

Cuando una palabra se usa para tantas cosas termina perdiendo su significado y cae en desuso. En Medicina y en Psicología aún más esa palabra va reduciendo su sentido.

En la clínica homeopática la observación minuciosa de sus grandes clínicos ha descrito todas estas situaciones con gran precisión como puede apreciarse en la Materia Médica y en el Repertorio. Ahora bien, si leemos la descripción de los policrestos o sea los grandes remedios de fondo, y podemos considerar así entre 30 y 50 medicamentos según sea nuestro criterio de selección, lo primero que vemos es que prácticamente todos tienen "ansiedad". Y aun los remedios de segunda fila, aquellos que cuentan una cantidad respetable de síntomas sin ser policrestos y que podemos considerarlos entre 50 y 200, también en ellos aparece la ansiedad aunque no se mencione taxativamente.
Porque estamos hablando de ansiedad no solamente cuando aparece esta palabra sino también cuando se alude a ella con otros términos: anticipación, inquietud, hipersensibilidad, excitabilidad, aprensión, ansia y otros.
·        La ansiedad  puede en situaciones considerarse causa de otros síntomas como el caso de terror (ansiedad que deriva en crisis de pánico).
·        Pero también valoramos las causas de la ansiedad: "ansiedad por" como ansiedad por bagatelas, ansiedad  por su salvación, ansiedad por el futuro, ansiedad hipocondríaca, ansiedad por culpabilización (expresada como "ansiedad como si fuera culpable de un crimen"), ansiedad  a causa de negocios, etc.
·        O los casos de ansiedad coincidiendo con otros síntomas: con cansancio de la vida, ansiedad con temor.
·        O con estados más o menos permanentes: ansiedad con disposición suicida.
Estos pocos ejemplos nos permiten asomarnos a un vasto universo de cualidades que nos transporta a una verdadera clasificación clínica con una riqueza de detalles que fue anterior a  la Psiquiatría actual. Y ello sin entrar en el territorio de las modalizaciones que es sin duda la base de la individualización en Homeopatía.
VALOR HOMEOPÁTICO DE LA ANSIEDAD
Qué  hacer entonces ante un paciente con ansiedad? En primer lugar poner en duda la palabra.
Ante un síntoma casi universal como es el caso es mejor no tomar en cuenta el síntoma ansiedad como tal a la hora de prescribir ya que se trata de un síntoma genérico que no individualiza. Ya había advertido Hahnemann acerca de esos síntomas comunes de escaso valor homeopático como nerviosismo, cansancio, mareo que es mejor pasar por alto si no son intensos, claros, precisos, nítidos y mejor aún modalizados. Modalizar significa exponer el modo en que se produce el síntoma: al despertar, después de las comidas, durante un viaje, pensando en sus síntomas, mientras siente frío y muchísimos más.
Es mejor pues abocarse a sus modalizaciones o simplemente a otros síntomas.
Y no nos olvidemos de que si prescribimos el remedio adecuado a nuestro paciente éste aliviará también la ansiedad aunque no haya sido la ansiedad el síntoma que nos condujo al remedio.

LA INTENSIDAD DEL SÍNTOMA
El episodio más o menos breve de ansiedad muy intensa, insoportable por lo amenazante, por el terror que conlleva y acompañado de un cortejo de síntomas físicos como sudoración, palpitaciones, náuseas, cefalea, defecación inminente suele denominarse crisis de pánico.
Este síntoma suele ir desapareciendo al cabo de un tratamiento de fondo más o menos largo. A pesar de ello el médico suele ser requerido por el enfermo para que le proporcione un remedio de rescate. En efecto en la Materia Médica encontramos varios remedios adecuados para estos síntomas: aconitum, moschus, ignatia, arsenicum album y otros. Sin embargo nos encontramos a menudo con que la respuesta inmediata a estos remedios es limitada.
Ante esto es preferible que el paciente acepte que el problema se irá resolviendo paulatinamente con la terapéutica de fondo. Y para yugular estas situaciones agudas se puede acudir a otros procedimientos: psicoterapia, relajación, ejercicio, hipnosis y también ¿por qué no? el recurso a un fármaco de rescate para supuestos máximos.



domingo, 4 de marzo de 2018

NIÑOS Y ANTIBIÓTICOS. LA INTUICIÓN DE LOS HOMEÓPATAS.

                   ANTIBIÓTICOS, NIÑOS, INMUNIDAD


La Organización Mundial de la Salud informó recientemente que hacia 2050 la resistencia de las bacterias y otros microorganismos patógenos a los antibióticos será el problema sanitario más importante a afrontar por los países. Se conoce la capacidad extraordinaria de estos gérmenes para adaptarse a situaciones adversas. En ese sentido la lucha es desigual ya que los humanos no disponemos de recursos biológicos comparables. Los aportes de la Farmacología en cuanto a nuevos antibióticos han sido limitados comparados con las nuevas moléculas en otras áreas como la quimioterapia del cáncer y los virus, psicofármacos y otros campos.
Cuando no dispongamos de antibióticos eficaces en las infecciones graves estaremos maniatados.

Dos recuerdos míos de estudiante de Medicina en Buenos Aires en los años sesenta:

Mis profesores al cursar Pediatría, una asignatura de la carrera, por cierto tenían ciertas preocupaciones que hoy llamaríamos ecologistas y no eran muy intervencionistas para su época y teniendo en cuenta sus tratamientos de entonces. Reconocían que era normal que un niño antes de cumplir 6 años de edad recibiera no menos de 50 tratamientos con antibióticos. Esto no les parecía bien precisamente pero admitían que era inevitable ante las infecciones más frecuentemente respiratorias y ORL, diarreas con la peligrosa complicación de la deshidratación, infecciones urinarias y piodermitis. Esta profusión de antibioterapia se producía en el medio hospitalario y en la consulta privada. En el Hospital de Niños de Buenos Aires se temía la infección hospitalaria tanto que se intentaban fórmulas heterodoxas. En la Sala dirigida por el doctor Florencio Escardó se había observado que si durante la estancia de un niño en el hospital se permitía a su madre dormir a su lado, cosa que no se había admitido hasta entonces, el niño se infectaba menos. "Amor y proteínas" era la fórmula que Escardó había impreso en su sala. Escardó no era homeópata pero era un gran comunicador y había llevado su visión de avanzada Psicosomática a la Pediatría.

En Farmacología, otra asignatura de la carrera nos advertían acerca del peligro de disbiosis intestinal por el empleo de antibióticos por vía oral. Esto estaba en los mejores tratados de la especialidad. Sin embargo nunca se decía que una consecuencia indeseable del uso de antibióticos fuera la depresión inmunitaria. Muchos lo observábamos en la práctica, casi todos coincidíamos en que cuanto más abundábamos en su empleo peor estado general tenían los niños, perdían peso, tenían mal color, tardaban mucho en recuperarse y lo que es peor rápidamente tenían recaídas de la infección aguda que había sido el origen de toda esta secuencia. A la disbiosis se la temía por la diarrea y la deshidratación consecuente pero no por la baja inmunitaria.

Desde luego no es la situación actual. Ahora se reconoce el papel importantísimo del microbioma intestinal y no sólo intestinal sino de la boca, vagina, piel, en el mantenimiento de un estado inmunitario saludable.
Pero cabe preguntarse ¿nadie formulaba las observaciones clínicas, nadie advertía sobre hechos tan simples, tan fáciles de visualizar?
Claro que sí. Por ejemplo los médicos homeópatas y los naturistas desde hacía mucho tiempo, desde la introducción de las sulfamidas a comienzos de los años 30. Sin embargo sus opiniones fueron tildadas de dogmáticas, producto de la obcecación y opuestas al desarrollo de la Ciencia. Y puede que fuera cierta su obstinación en expresarlas pero aún así eran ciertas. Tan ciertas que ahora nadie las rebate. En algunos casos era un conocimiento intuitivo y en otros simples observaciones empíricas de médicos que no podían callar algo tan evidente.
Y entonces ¿por qué se trataba de acallarlos? Simplemente por un autoritarismo sarcástico y un poco petulante.
Cuando empecé mi práctica en la consulta homeopática aun no siendo pediatra acudían a mí a menudo madres cuyos niños recibían antibióticos cada tres semanas. Terminaban un tratamiento y una semana más tarde comenzaba otra vez el cuadro "agudo". Al cabo de pocos años me dí cuenta de que si conseguía que el niño evitara el contacto con el fármaco se cortaba esa secuencia deletérea para su salud. Y esto era así incluso en aquellos niños a los que no les había dado ningún tratamiento de fondo que es como se llama en Homeopatía a lo que podríamos traducir como tratamiento inmuno estimulante.
Solamente si se lograba que el niño pasara el curso entero del cuadro agudo con la ayuda de remedios del agudo y se conseguía que se librara de los antibióticos y esto se producía dos o tres veces entonces su estado inmunitario mejoraba y se cortaba la secuencia nefasta.


El Dr Escardó en la consulta con un paciente
Hoy se sabe con cierta certeza el papel de las bacterias intestinales en la inmunidad aportando moléculas imprescindibles al organismo humano huésped, combatiendo la inflamación intestinal, modulando la permeabilidad de la pared intestinal, comunicando información a los linfocitos, las células de mayor protagonismo en la inmunidad. Sabemos que las bacterias forman parte funcional de nuestro organismo y comprobamos que tanto los animales como el hombre en condición de esterilidad biológica es lisa y llanamente un inmunodeprimido.

En 1973 el Dr Tomás Pablo Paschero publicó su libro "Homeopatía", que resultó ser su único libro hoy disponible. Gran obra que reúne una gran cantidad de trabajos independientes  cada uno de los cuales aporta una enseñanza apreciable. Más allá de la coincidencia o del disentimiento con su ideario general. 
El libro del Dr Paschero disponible en Google
Dr Florencio Escardó
Pues bien, su "Introducción" la escribió el Dr Escardó a modo de presentación del Dr Paschero como médico y como intelectual. La medicina humanista reconocía en sus palabras los méritos innegables de un homeópata. Dice Escardó: "En 1954 llamé a Paschero arquetipo de médico, no fue profecía sino diagnóstico".

Escardó había comprobado muchas veces el éxito de los tratamientos de Paschero con sus tratamientos de remedio único, el similimum y no le costaba nada reconocer lo que había visto.